Opinión
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Los de abajo

Martín Regalado, defensor de la tierra zapoteca

México SA

Trump y su manera de comunicar // Agrede y amenaza, pero así es él // Tiene límite la paciencia de Kalimán

Gloria Muñiz Ramírez
Carlos Fernández-Vega
Venezuela: final abierto
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e destruye a un país mediante un régimen inhumano e ilegal de sanciones que lleva al colapso de su economía y al debilitamiento de su capacidad de defensa. Se culpa al gobierno de ese país de todas las penurias y carencias provocadas por las sanciones a millones de ciudadanos. Se inventa que ese gobierno acorralado y en bancarrota representa un peligro para Estados Unidos o para Occidente entero. Se lleva a cabo un operativo militar ilegal para derrocar al presidente y se anuncia que las empresas estadunidenses controlarán todos los recursos petroleros del país atacado. Al poco tiempo, sale a la luz que el pretexto usado para derrocar al gobierno era una burda mentira, pero eso no cambia nada: los intereses económicos de las compañías beneficiadas son un argumento más importante que la democracia y la seguridad. En cada una de estas fases se dispone de la entusiasta complicidad de medios de comunicación, periodistas, académicos y presuntos defensores de derechos humanos

El Correo Ilustrado

Es hora de derrotar el neocolonialismo, opina

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uman 500 años de lucha. Hoy, el imperio yanqui secuestra al presidente Maduro, ayer, el hispano secuestró a Moctezuma, a Atahualpa en Perú, a Hatuey en Cuba.

El conflicto venezolano
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ebo asentar que ni el comandante Hugo Chávez ni su discípulo Nicolás Maduro han sido santos de mi mayor devoción como resultado del trato directo, aunque por fortuna muy breve, que tuve con ambos.

Inhumano
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l pueblo Kalam de Nueva Guinea considera a los casuarios como humanos. A pesar de que son parecidos a los avestruces, para los papúes esas aves son sus iguales. Matar a un casuario equivale a cometer un homicidio, y el asesino se convierte para la comunidad en impuro y peligroso. Pienso en los casuarios cada vez que algún fascista viene con su perorata de las razas, las naciones superiores e inferiores, los migrantes subhumanos, los zurdos de mierda que merecen morir a manos de la policía, y todas las formas de deshumanizar comparando a los seres humanos con animales u objetos. Existen culturas que no sólo consideran a los humanos iguales, sino que incluyen hasta algunos animales, a los bosques y las plantas que los alimentan. Esto quiere decir que nuestra actual ruta de colisión contra lo humano no es común, sino que tiene una historia. Lo humano no es un hecho factual sino una forma de legitimar la dominación y, del lado excluído del inhumano, es una exigencia, un reclamo por la dignidad.

José M. Murià
Fabrizio Mejía Madrid
Si hacen cosas fascistas, quizás haya que llamarles fascistas
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l nombre de Kurt von Schuschnigg no dice gran cosa hoy día. Ahora entenderemos por qué. El 12 de febrero de 1938 llegó en tren a Berchtesgaden, en Baviera, disfrazado de esquiador. Nadie diría que tras semejante atuendo se esconde el pequeño déspota, racista y timorato canciller que gobierna Austria sin contrapeso parlamentario. Adolf Hitler lo ha llamado al orden a su refugio alpino del Berghof.

La larga guerra contra Venezuela
L

a guerra de Estados Unidos contra Venezuela lleva casi 27 años, cuando Hugo Chávez ganó la presidencia de aquel país y, junto a su pueblo, empezó una serie de transformaciones que preocuparon a los señores de la guerra y del dinero. El pueblo de Venezuela, con Chávez a la cabeza, avanzó con la recuperación de su petróleo, logró que su territorio fuera declarado libre de analfabetismo mediante iniciativas como la Misión Robinson con el método Yo Sí Puedo. Con la formación del poder comunal, que ha sido una de las iniciativas de poder popular más interesantes –y no libre de contradicciones– del siglo XXI, grandes sectores sociales explotados y oprimidos lograron proponer algo tan auténtico como contradictorio: el Estado Comunal. Venezuela se convertía así, para EU, en un mal ejemplo para el mundo.

Beñat Zaldua
Raúl Romero*
Donald Trump: doctrinas y linajes
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or más caótica que sea, en muchos aspectos, la presidencia de Trump 2.0, el secuestro de Nicolás Maduro el sábado pasado, para el cual el presidente estadunidense invocó explícitamente la Doctrina Monroe (DM) –que a lo largo de la historia mutó de un principio para contrarrestar los afanes de las potencias europeas de recolonizar América Latina (1823-1898) a uno que justificaba las invasiones de los países latinoamericanos por los propios Estados Unidos (EU) por razones imperialistas y colonialistas (1898-1933)−, demostró que el magnate neoyorquino ha sido fiel a sus palabras.

Las batallas estudiantiles recurrentes

A los jóvenes heroicos de la lucha de 1956-1958

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l próximo 4 de abril se cumplirán 70 años del inicio de la huelga estudiantil más larga y con alcance nacional en defensa de la educación pública, gratuita y popular. En contra de esta movilización encabezada por campesinos, normalistas y politécnicos, los estudiantes de segunda, se inauguró un modelo represivo: una campaña mediática que los criminalizó como peligrosos sociales, el apoyo económico a porros, la vigilancia y espionaje por la Dirección Federal de Seguridad; el encarcelamiento político; la charrificación de sus representantes y la ocupación militar de sus escuelas. Sistemáticamente se aplicó tal patrón a los subsiguientes movimientos: magisterial, ferrocarrilero, telefonista, electricista, médico y estudiantil de 1968.

Maciek Wisniewski
Sara Rico*
Imperialismo 3.0
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l ataque militar de Estados Unidos a Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron hechos brutales e ilegales que marcan el regreso a las formas más violentas del imperialismo en América Latina. Algo ya anunciado por Donald Trump con su versión recargada de la doctrina Monroe, que renombró Donroe, aludiendo a sí mismo. Es un hecho con múltiples significados e impactos para el pueblo de Venezuela y para los pueblos y el escenario latinoamericano y global, con amenazas expresas a México, Colombia y Cuba.

La nueva era imperial de EU
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▲ El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acompañado por el secretario de Estado, Marco Rubio, y el vicepresidente, J.D. Vance, durante una reunión con ejecutivos de compañías petroleras en la Casa Blanca. Foto Afp
Silvia Ribeiro
Joseph E. Stiglitz* / Especial para La Jornada
Y… ¿es música?
G

racias a mi buen amigo Oscar Sarquiz, melómano conocedor y contestatario, llegó a mis manos (en fin, a mi pantalla) un video proveniente del canal de YouTube de Adrián Lusardi en el que se hace una disección crítica fulminante y devastadora de lo que hoy pasa por música en el ámbito popular. En escasos 15 minutos, el autor pone en evidencia flagrante las mil y una lacras de nuestro entorno sonoro actual, al que define de manera alternativa y contundente como producto neuroquímico, residuo acústico, glucosa digital, ultraprocesado auditivo, monotonía de la involución, fondo de pantalla sonoro, cultura de la línea de montaje, analfabetismo musical, hipnosis del estribillo eterno, domesticación masiva, cirugía estética del AutoTune, gratificación instantánea, algoritmo de la impaciencia crónica, música del ascensor global, ruido pobre y simple que anestesia, basura sonora y varias definiciones puntuales más.

Juan Arturo Brennan