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Los de abajo

Martín Regalado, defensor de la tierra zapoteca

Éd

gar Martín Regalado, zapoteca defensor del territorio del Istmo de Tehuantepec, conocido en la región por pedalear su bicicleta monitoreando los estragos al medio ambiente ocasionados por megaobras como el Corredor Interoceánico, ha sido amenazado y el Estado, lejos de protegerlo, le ha reducido de facto sus medidas de protección en campo.

Su cotidiano compromiso con la defensa de la biodiversidad es ejemplo en la región. “Me uní a la defensa de los bienes naturales de mi pueblo como se engarza un eslabón de una cadena de vida con otro”, afirma, aunque esto ha puesto en riesgo su integridad.

Originario de Unión Hidalgo, el defensor tiene mapeado cada metro del trayecto que comunica Ixtepec, Oaxaca, con Ciudad Hidalgo, Chiapas. Conoce los impactos en las tierras comunales y se ha dedicado a denunciarlos públicamente.

A la periodista Diana Manzole comparte que aunque cada vez “se vuelve más riesgoso defender”, es necesario denunciar que en Unión Hidalgo persiste la extracción ilegal de minerales y material pétreo de parte de elementos de la Marina (a través de Grupo Ferrocarrilero del Sureste) y de la autoridad local de la comunidad.

Édgar debería tener todas las garantías de seguridad para su noble y necesaria labor, pero desde el 30 de octubre de 2024, durante una mesa de paz y seguridad que convocó el secretario técnico de Seguridad y Protección Ciudadana, se determinó dejarlo sin protección, porque, admitieron, su actividad de defensor causa molestias en propiedad privada. Las denuncias públicas le han traído mayor intimidación.

“El 23 de diciembre, cuando acudí al palacio municipal a presentar una solicitud de información, me topé con el presidente municipal y me dijo que colecciona notas periodísticas para actuar en mi contra cuando proceda, y le dice a la gente que por mi culpa las obras no se realizarán, lo cual representa estigmatización de la defensa de los derechos humanos”, señala el ambientalista.

Denunciar la deforestación de más de 12 mil árboles endémicos y algunos en peligro de extinción también le ha traído amenazas, en un país en que defender la naturaleza es poner en riesgo la vida.