Trump y su “manera de comunicar” // Agrede y amenaza, pero “así es él” // Tiene límite la paciencia de Kalimán
l horno no está para bollos y por lo mismo resulta difícil de digerir –sobre todo después de la ignominiosa violación de la soberanía venezolana– que la más reciente amenaza pública, igual de violenta que de insultante, lanzada por el indecente que despacha en la Oficina Oval (“vamos a empezar ahora a atacar por tierra a los cárteles… que están controlando México; tenemos que hacer algo”) sea considerada en las altas esferas del gobierno nacional simple y sencillamente como “parte de su manera de comunicar”, cuando de tiempo atrás tiene a nuestro país en la mira, y para él el pretexto es lo de menos.
Así es: el impúdico Trump declaró que “vamos a empezar ahora a atacar por tierra a los cárteles. Los cárteles están controlando México, declaró anoche en entrevista con Fox News. Horas antes, ante una pregunta de The New York Times sobre si existen límites a su poder global, respondió: sí, hay una cosa. Mi propia moralidad. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme. No necesito el derecho internacional” ( La Jornada).
Cierto es que la relación bilateral amén de complicada debe manejarse con pinzas y pulso de cirujano, pero tras la más reciente barbaridad del jefe del cártel de la Casa Blanca, que abierta y descaradamente anuncia que invadirá territorio nacional porque se le pega la gana, era de esperarse una respuesta contundente por parte del gobierno mexicano. Pero no fue así. En la mañanera de ayer, la presidenta Sheinbaum dijo que “con el presidente Trump tenemos un acuerdo, un entendimiento en el tema de seguridad con México; que, por cierto, estamos fortaleciendo… Por las declaraciones que ha hecho el presidente Trump en estos días, que consideramos, en fin, que es parte de su manera de comunicar, pero de todas maneras le pedí al canciller Juan Ramón de la Fuente que pudiera hacer contacto directo con el secretario del Departamento de Estado (el halcón Marco Rubio, otro impresentable). Y si es necesario, hablar con el presidente Trump para fortalecer la coordinación en el marco que hemos explicado ya en varias ocasiones”. Bien, pero también la paciencia de Kalimán tiene límite.
Algo más: “vamos a estrechar la comunicación… Hace dos o tres días el propio secretario Rubio habló de la buena coordinación en materia de seguridad que hay con México, que lo han presentado en varias ocasiones; está el grupo de trabajo que tenemos conjuntamente. Entonces, estrechar más la relación, esta información que estamos dando, de la cantidad de laboratorios incautados, en fin, que tengan toda la información. Y en el marco de lo que hemos venido trabajando, pues estrechar la coordinación”.
Días atrás, después del secuestro de Nicolás Maduro y la violación de la soberanía venezolana, la mandataria reiteró que “nosotros no estamos de acuerdo ni con el injerencismo, ni con el intervencionismo, sino con la cooperación y la colaboración. Eso es lo que hemos manifestado siempre y se lo manifestamos siempre al gobierno estadunidense. Primero, es un asunto de soberanía, de defensa de la soberanía nacional. Pero, segundo, no serviría de nada (un intento de intervención o acción unilateral en territorio mexicano). Y con Estados Unidos colaborar, coordinarse, pero nunca en una situación de subordinación, sino de colaboración y de coordinación… Es comunicarse, es el diálogo, nosotros privilegiamos el diálogo por encima de todo. Tenemos nuestra posición, tenemos nuestros principios, pero buscamos el diálogo con el gobierno estadunidense siempre y afortunadamente tenemos una muy buena comunicación”.
Bien, pero el punto es que nada puede confiarse al bucanero Trump por ser el primero en reventar los acuerdos, pretextando cualquier cantidad de sandeces. Es mitómano, indecente y traicionero, y si, como él mismo se ufana, su único límite “es mi propia moralidad; es lo único que puede detenerme; no necesito el derecho internacional”, entonces agárrense, porque obvio es que para él, como el clásico, la moral es un árbol que da moras o sirve para una chingada.
Las rebanadas del pastel
A raíz de la guerra con Ucrania, de inmediato Rusia fue sancionada por Estados Unidos y sus títeres europeos (todos expansionistas, colonialistas y depredadores) “por violar la soberanía” de dicha nación. Por ejemplo, el oso ruso fue expulsado de la FIFA. Pero como aquellos están orgullosos de su doble moral, “todo cambia” ahora que Trump hizo lo propio en Venezuela y las “penalizaciones” al gringo brillan por su ausencia. De hecho, en lugar de defenestrarlo del paraíso del balompié, la mafia futbolera le otorgó el “premio de la paz”. Más lamebotas, imposible.
X: @cafevega












