Será un honor tomar Cuba
, amaga Trump // Claudia hace un donativo a Humanidad con AL // Arranca convención bancaria en Cancún
La ¿soportable? levedad del rey // Felipe VI, semidisculpas // Narcolistas: FGR se excusa // Plan B y planes con maña
La teoría del caos
Salinas Pliego, una vez más // Modus operandi: no pagar // Acreedores internacionales
Sobre la solidaridad con Cuba // La mezquindad expuesta // Volvió a aflorar la ira mediática
nte el inicio de la primera ronda de negociación con Estados Unidos en torno al tratado comercial de América del Norte (T-MEC), el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, informó que la postura mexicana prevé la permanencia del carácter trilateral del acuerdo y la eliminación de los aranceles introducidos de manera unilateral por el gobierno de Donald Trump. Asimismo, el ex canciller destacó cabeza fría y firmeza
como las guías de la legación mexicana frente a los conocidos exabruptos del magnate.
Llama a borrar la violencia de la vida
rge un mundo nuevo, urge que nos limpiemos de tanta violencia en todos sentidos, y no necesitamos estar en Medio Oriente. Urge que vivamos en paz desde el hermano, el vecino y, por supuesto, desde toda la familia y todos los conciudadanos de aquí y del mundo.
l conflicto diplomático con Estados Unidos sobre las leyes reglamentarias de la Constitución, del que hablamos hace 15 días, parecía estarse resolviendo favorablemente para México, pero empezó la guerra religiosa. La guerra la provocaron los obispos con la suspensión del culto público. El historiador católico Jean Meyer, que escribió un libro clásico sobre el conflicto con las fuentes a las que pudo acceder (entre ellas, ninguna de los actores gubernamentales, pues se las negaron, ni tampoco las del Vaticano ni las oficiales de la Iglesia), señala que la responsabilidad principal de esa guerra recae en los obispos y en el Papa que, aunque con reticencias, aprobó el hecho. Por supuesto que la cosa no es blanco y negro, como puede leerse en este añadido y corrección de Meyer a su libro, cuando pudo acceder a archivos que antes estaban cerrados: http://bit.ly/4rBhNgG.
sumirse como parte de un colectivo estudiantil y forjar una identidad cimentada en la raíz comunitaria ha delineado históricamente el perfil combativo de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa, que mantienen un vínculo indisoluble con su entorno social. Ser normalista requiere temple, entereza, para cruzar el umbral de la semana de prueba y abrazar el legado del normalismo rural. La educación como herramienta de lucha mueve el espíritu público
para defender los derechos del pueblo, principio que se acuñó desde la gesta revolucionaria y quedó plasmado en la Constitución del 17.
a foto era impensable hace un par de años. Al fondo, el logo del encuentro escrito en inglés: Escudo de las Américas. Doral 2026
. A continuación, las banderas de Estados Unidos y 12 países de América Latina y el Caribe. Hasta adelante, en el centro, vestido con su tradicional traje azul y corbata roja, Donald Trump. A su derecha, el mandatario de El Salvador, Nayib Bukele, con un traje estilo militar francés con chaqueta negra y aplicaciones doradas, diseñado por Marina Toybina. A la izquierda del estadunidense, el presidente de Guyana, Irfaan Ali. La única mujer presente, colocada en el extremo derecho de la imagen oficial, es la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar.
uba y México somos dos pueblos hermanos. Tenemos una relación especial desde hace más de 500 años. Hemos estado vinculados por lazos históricos, étnicos, culturales, económicos y políticos. Desde el siglo XV hubo contacto comercial a través del mar Caribe entre los pueblos maya y taíno. Con la conquista y colonización española, compartimos un pasado virreinal durante tres siglos. Los puertos de Veracruz y La Habana fueron las puertas que conectaron no sólo a los dos pueblos, sino a América con Europa, permitiendo un intenso intercambio económico, cultural y familiar. La mayor parte de la población de origen africano que se integró a la Nueva España llegó de la isla caribeña.
urante años mi padre repetía una frase como quien conserva una contraseña. No siempre recordaba el libro completo ni el orden de los capítulos, pero esa línea permanecía intacta.
l hombre que bajó las escaleras del Metro esa tarde se llamaba Jürgen Habermas. Él que había padecido la guerra sintió por primera vez algo nuevo: la atmósfera en el Metro provocada por la demasiada gente. Los conceptos de cultura de masas
y sociedad de masas
que había conocido con sus maestros Adorno, Horkheimer y Marcuse adquirieron otra dimensión. Mientras ellos se preguntaban cómo domina el sistema a las masas
, él ya se preguntaba cómo es posible la democracia y la acción comunicativa en una sociedad mediatizada
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