Opinión
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Ciudad perdida

Sobre la solidaridad con Cuba // La mezquindad expuesta // Volvió a aflorar la ira mediática

E

l calificativo que usó fue mezquino, ni más ni menos. Sólo mezquino, y si bien existen otras acepciones, nos parece que a la que se refirió la presidentA Sheinbaum fue la que consigna el diccionario que la describe como: “falta de nobleza de espíritu”.

Y explica más: “Implica escatimar excesivamente en el gasto o actuar con ruindad.” Se usa –dice el texto creado por la inteligencia artificial– “para describir acciones desleales, pequeñas o poco generosas y refleja un comportamiento insensible o cruel”.

La respuesta de la PresidentA responde a la pregunta que buscaba indagar qué tan legal es la cuenta bancaria y, claro, la asociación civil que convocó a buscar fondos de ayuda para Cuba. Cuestionamiento, hay que decirlo, que provino de un medio cuyo dueño es el hombre más rico del país, según los reportes de la revista Forbes de hace unos días.

Si bien la crítica al apoyo que se ha brindado desde el Zócalo a la convocatoria para la ayuda a la isla, sometida a un bloqueo económico que la tiene sumida en pobreza y contra el que se ha luchado durante más de medio siglo, se ejerció sin demasiada violencia después del apoyo del ex presidente López Obrador a la convocatoria de ayuda, se agudizó hasta extremos alejados de la crítica, pero hermanos del odio.

De pronto Cuba ya no era el centro de la ira mediática, el blanco era López Obrador, y Claudia Sheinbaum por transitar por el mismo carril que el de Macuspana. Cuba, con toda su necesidad, con todo su dolor, sólo el pretexto. Nada más mezquino.

Parece como si algunos sectores de nuestro país quisieran ser cómplices del destino perverso que trata de imponer Trump sobre los cubanos, sí, sobre los habitantes de la isla que año tras año han luchado por sobrevivir al encono gringo y que no han pedido otra cosa que no sea la libertad para ser ellos mismos.

México cómplice de Trump, ¿eso quieren? Sí, eso quieren, congratularse con el imperio, acurrucarse a ojos cerrados al lado del leviatán para meterse al american dream del que sólo se sale desangrado, con el peso total de la injusticia. ¡Eso quieren!

Por eso, cuando se habla de ayudar a los cubanos, a los que viven en la isla, los que no huyeron, los de una o de todas formas apoyan a su régimen, también se habla de la resistencia en contra del depredador mayor. Mezquinos les ha dicho la PresidentA, y según el diccionario y los hechos, por ahí va la cosa. No se asusten.

De pasadita

Si las cosas en Morena nacional están complicadas por la diversidad de intereses de grupo que se han ido dando, en la Ciudad de México la cosa está peor.

Hay muchas manos metidas en el partido que está, por decirlo de alguna manera, paralizado, mientras cada vez parecen perderse más adeptos a la transformación.

Algo se tiene que hacer para meter a Morena en el interés popular. Parece como si la inoperancia y la incapacidad política de la oposición fueran todo el capital de Morena y estuvieran confiados en el descrédito que PAN, PRI y MC han construido para dormirse en sus laureles.

Pero hay que darles una noticia: la gente en la Ciudad de México no está contenta con Morena, no siente al partido como un organismo cercano a la gente y menos como la instancia en la que se puede confiar políticamente para lograr un triunfo político amplio e inobjetable.

Cuidado, la confianza desmedida es, sin duda, el peor enemigo de quienes buscan continuar con el proceso de consolidación de la 4T, así que con cuidado, con mucho cuidado.