Opinión
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Negocios y empresas

La teoría del caos

E

n un mundo globalizado, lo que sucede en Irán repercute en todo el planeta. Aparentemente, Donald Trump y Benjamin Netanyahu vencerían a Irán en unas semanas y el mundo seguiría su curso regular, pero con mayor seguridad. Sin embargo, las acciones tomadas llevarán a la economía y las finanzas a una inestabilidad de largo plazo, como lo explica la teoría del caos.

A finales del siglo XIX, el matemático Henri Poncairé estudió el efecto que genera un cambio mínimo en el manejo de los números. Con que una milésima de unidad se transforme, se generan resultados imprevisibles. Durante el siglo XX, la teoría del caos se llevó a otras especialidades, como la meteorología, la biología, la ingeniería y las finanzas y, en todos los campos, cualquier elemento que se altere genera transformaciones profundas en el largo plazo. Ese fenómeno se ejemplificó con el vuelo de una mariposa, cuyo aleteo puede ocasionar un tornado en otra parte del mundo.

Eso es precisamente lo que sucede ahora a nivel global con la guerra generada por Israel y Estados Unidos en Irán. Los cálculos fallaron y un evento que se resolvería con facilidad al bombardear lugares estratégicos, se convirtió en un conflicto regional que no tiene para cuando terminar. Los grandes estrategas ni siquiera tomaron medidas sobre el estrecho de Ormuz, por donde transita 20 por ciento de los hidrocarburos a nivel internacional.

La escasez de hidrocarburos ya genera fuertes presiones en el desabasto de Europa, China e India, y los precios del crudo se mantienen al alza con gran inestabilidad. En consecuencia, todo tipo de bienes y servicios se han encarecido, la producción se ha ajustado por el desabasto de insumos y de energéticos, y la inflación comienza a generar presiones hasta en Estados Unidos, con un costo económico creciente para la población y con un costo político que traerá como resultado la pérdida de la mayoría republicana durante las próximas elecciones.

Todavía no se sabe hasta dónde impactará la guerra a Estados Unidos y al mundo, pero no se descarta un crack bursátil, la pérdida de millones de empleos, la muerte de miles de personas y la reconfiguración de las cadenas productivas. Para colmo de males, las consecuencias pueden ser devastadoras para el orden geopolítico internacional.