sumirse como parte de un colectivo estudiantil y forjar una identidad cimentada en la raíz comunitaria ha delineado históricamente el perfil combativo de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa, que mantienen un vínculo indisoluble con su entorno social. Ser normalista requiere temple, entereza, para cruzar el umbral de la semana de prueba y abrazar el legado del normalismo rural. La educación como herramienta de lucha “mueve el espíritu público” para defender los derechos del pueblo, principio que se acuñó desde la gesta revolucionaria y quedó plasmado en la Constitución del 17.
Forjar un nuevo proyecto de nación en las postrimerías del movimiento revolucionario fue el gran desafío para los gobiernos entrampados en revueltas caudillistas. En medio de estas disputas, Vasconcelos impulsó la Escuela Rural Mexicana como un proyecto de justicia social y unificación nacional. Incorporó una nueva concepción de la escuela como un campo abierto de saberes, promoviendo una pedagogía práctica del “aprender haciendo”. El establecimiento de un sistema de escuelas rurales fue el modelo idóneo para tender puentes entre las regiones más inhóspitas y tejer procesos de reivindicación de derechos.
Romper con la educación elitista y acercar la escuela a las comunidades rurales con maestros y maestras dispuestas a insertarse en las precarias condiciones de vida de sus habitantes, abrió nuevos horizontes para la niñez indígena. La educación rural pugnó por transformar las estructuras caciquiles y las condiciones de explotación extremas.
En su inserción a los contextos de pobreza y de realidades infrahumanas, los maestros asumieron roles que nunca imaginaron; erigirse como líderes sociales abanderando luchas emblemáticas como la defensa de la tierra. En ese contexto nació la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (Fecsm) como una organización autónoma nutrida por la efervescencia estudiantil que abanderó las demandas colectivas de las normales rurales. Por décadas, la Fecsm ha demostrado ser un bastión que resiste las embestidas del Estado, que se ha empeñado en borrarlas del mapa nacional.
Los Comités de Orientación Política e Ideológica (COPI) se transformaron en centros de formación política para dotar a los estudiantes de herramientas teóricas sobre el Estado y el sistema capitalista. Asumirse como agentes de cambio y como promotores de una educación liberadora ha sido el sello distintivo de los estudiantes normalistas.
A 100 años de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, sigue viva la memoria de sus grandes movilizaciones. Sus luchas emblemáticas son las páginas que ilustran el espíritu combativo de las nuevas generaciones. En su larga travesía ha quedado plasmada su heroica resistencia y su férrea defensa por la normal y su internado. Su compromiso social se patentizó en las comunidades pobres de la Sierra de Guerrero. La praxis educativa que implementó Lucio Cabañas Barrientos trascendió las aulas y la transformó en un ideario político: “ser pueblo, hacer pueblo y estar con el pueblo.”
Nacer en Ayotzinapa, como lo reivindicaba Lucio, significó asumir con todas las consecuencias el espíritu revolucionario que la Normal le inculcó. Su compromiso lo llevó a levantar la voz y las armas contra los gobiernos caciquiles. La respuesta del Estado fue letal y devastadora: arremetió no sólo contra las organizaciones político-militares, sino contra todos los movimientos disruptivos con planes de contrainsurgencia. El Estado también arrasó comunidades indígenas y afromexicanas.
Para las cúpulas del poder central, la Normal de Ayotzinapa es un foco rojo. Para los gobiernos caciquiles, es un centro de adiestramiento que enseña a los jóvenes a secuestrar autobuses, asaltar camiones y robar mercancías. Para los empresarios, los normalistas causan destrozos para chantajear al gobierno con sus protestas. En momentos críticos, pregonan el cierre de la Normal. Para el Ejército, Ayotzinapa es un nido de guerrilleros adiestrados para fabricar armas molotov y causar daños a los edificios públicos. Por medio de sus órganos de búsqueda de información (OBI), los mandos militares obtienen información en tiempo real de todas las actividades que realizan.
La desaparición de los 43 normalistas evidenció la intricada red de complicidades en la que participaron autoridades de los tres niveles de gobierno, policías municipales, estatales, ministeriales, federales, Ejército, Marina y grupos del crimen organizado. Fue un crimen de Estado que sigue encubriendo a los responsables.
El juzgado quinto de distrito en materia administrativa en la Ciudad de México ordenó al Ejército Mexicano la entrega de toda la información que generó en 2014 el Centro Regional de Fusión de Inteligencia (CFRI). Son 853 folios que la Defensa no ha querido entregar. Con el amparo interpuesto por las madres y padres, el juzgado ordenó su entrega completa e inmediata para conocer el paradero de sus hijos.
En este entramado criminal, es inverosímil que hayan desaparecido los 853 folios del CRFI y que los videos del Palacio de Justicia de Iguala no aparezcan. La información del C4 está incompleta y tampoco se encuentran las bitácoras de entradas y salidas del CRFI. El GIEI constató que varios documentos administrativos no están localizables. Tampoco los informes de seguimiento, los correos de imágenes, los documentos de sanciones ni la bitácora de llamadas de los militares. Lo inaudito fue el apagón informativo que sucedió en los momentos cruciales de la desaparición de los estudiantes, de las 22:21 a las 23:56 horas.
La postura de las madres y padres es inamovible. Saben que se esconde información en los archivos. Tienen la certeza de que están en juego intereses ajenos a la verdad. Su amor, que nunca prescribirá, está impregnado de luz y esperanza en sus corazones. Ahora que la Covaj se ha desentendido de las líneas de investigación del GIEI, han pedido a la Presidenta el retorno de los expertos. Sospechan que la demora de su respuesta sea un no. Con la memoria y el corazón, Ayotzinapa resistirá.
*Director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan











