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Desechan capitalinos 731 toneladas al día de alimentos; letra muerta, la norma para plásticos de un solo uso

Estudio de la UAM propone varias estrategias y promover políticas públicas para reducir el desperdicio

 
Periódico La Jornada
Viernes 2 de enero de 2026, p. 24

En la Ciudad de México se desperdician 731 toneladas diarias de alimentos en los domicilios y se mantienen altas tasas de plástico de un solo uso, pese a su regulación desde enero de 2020, de acuerdo con un estudio realizado en 2025 por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y financiado por la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación.

A partir de una muestra representativa en 16 colonias de la capital –considerando los distintos estratos socioeconómicos, así como las temporadas seca y húmeda–, detalla que se generan entre 0.386 y 0.475 kilogramos de residuos domiciliarios por habitante al día, equivalentes a 3 mil 555 y 4 mil 356 toneladas.

Del total de estos residuos, 56.7 por ciento son orgánicos, de ellos, 17 por ciento son evitables y podrían haber sido consumidos con un manejo adecuado.

Los plásticos representan 14.9 por ciento, con 605 toneladas generadas diariamente, y sus principales aplicaciones son botellas para bebidas (13.52 por ciento), envases rígidos (34.46 por ciento) y bolsas de acarreo (12.07 por ciento).

También se encontró que sólo 0.88 por ciento de los productos regulados, como bolsas compostables, cumplen con los estándares locales de compostabilidad.

Respecto del papel y el cartón, se generan 391.74 toneladas diarias, es decir, 9.5 por ciento del total. Los residuos más comunes son cartón corrugado, papel bond y tetrapak, que representan 70 por ciento de esta categoría.

Los textiles constituyen 1.9 por ciento de los residuos domiciliarios, con 77 toneladas al día, con alta proporción de ropa de vestir y predominancia de fibras sintéticas, con 67 por ciento.

En los domicilios también se generan residuos potencialmente peligrosos, de los cuales 20.2 por ciento son inflamables y 39.4 son tóxicos.

Ante los resultados, se proponen estrategias para reducir el desperdicio de alimentos y promover el compostaje de residuos orgánicos, así como políticas públicas para mejorar la separación de los residuos y fomentar tecnologías de aprovechamiento como biodigestores y reciclaje mecánico.