Realizan el funeral de 9 agentes abatidos en la ola de violencia
Martes 20 de enero de 2026, p. 18
Guatemala. Indignados, temerosos y dejando las calles semivacías, los guatemaltecos vivieron ayer el primer día de un estado de sitio decretado por el gobierno tras el asesinato de nueve policías a manos de pandilleros, para quienes exigen el máximo castigo.
El miedo se disparó entre los habitantes de la capital y sus localidades vecinas, donde el domingo hubo varios ataques contra instalaciones policiales y patrullas en represalia por la retoma de tres cárceles donde jefes pandilleros mantenían como rehenes a 46 personas.
“Es preocupante porque no se puede salir tranquilo sin que pase algo”, lamentó en entrevista con la Afp Alondra Flores, estudiante universitaria de 26 años.
Nueve agentes, entre ellos dos mujeres y cadetes recién graduados, fallecieron en los atentados.
Las autoridades afirmaron que los ataques a la policía y los motines en tres prisiones se dieron para presionar el traslado de Aldo Dupie, El Lobo, un cabecilla de la temida pandilla Barrio 18, a una cárcel de menor seguridad.
Dupie es señalado de orquestar los motines. El domingo fue mostrado en televisión rodeado de agentes con armas largas, jadeante, arrodillado y con manchas de sangre.
También “deseaba que en el pabellón (donde estuviera preso) se instalara aire acondicionado, dejaran ingresar una gran cama y comida de ciertos restaurantes”, denunció el ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda.
Para el maestro Erwin Oliva, esos privilegios otorgados en el pasado por gobiernos “permisivos” envalentonaron a los criminales.
Dupie está condenado por varios homicidios y, según la prensa local, tiene estrechos vínculos con una familia de políticos.
Barrio 18 fue declarada el año pasado organización terrorista por el presidente estadunidense Donald Trump, junto con su enemiga la Mara Salvatrucha.
El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, presidió el funeral de siete de los policías acribillados en la sede del ministerio de Gobernación. Abrazó a varios de los familiares y, visiblemente compungido, pronunció un discurso junto a los féretros de quienes llamó “héroes”.
Arévalo decretó el estado de sitio la noche del domingo por 30 días.
La medida autoriza detenciones e interrogatorios sin orden judicial y suspende derechos de reunión y manifestación, aunque ayer no se observó aumento de los patrullajes.
El mandatario también declaró tres días de luto nacional, por lo que la bandera guatemalteca lucía a media asta en Gobernación y demás edificios públicos. El Congreso aprobó anoche el estado de sitio, acción normativa indispensable.











