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Interpretación en Madrid de la Lamentación de Boccherini rompe un silencio de 250 años
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▲ Integrantes de la agrupación Nereydas, dirigida por Ulises Illán, que tocaron la composición del músico italiano.Foto Patrimonio Nacional
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▲ Original y redición de la partitura de Lamentación, de Luigi Boccherini.Foto Patrimonio Nacional
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▲ El Stradivarius con el que se interpretó la pieza hasta ahora inédita.Foto Patrimonio Nacional
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 20 de enero de 2026, p. 5

Madrid. La Lamentación, de Luigi Boccherini (1743-1805), era, hasta hace unos meses, una obra desconocida. Ni siquiera se sospechaba que el artista italiano hubiera compuesto una obra de ese género, que sí cultivaron con profusión otros grandes músicos de la historia. Pero el investigador español Lluís Bertran se encontró en los registros de entrada del Archivo del Monasterio de Montserrat un epígrafe que decía: “Lamentaciones. De Boccherini”, y le extrañó, ya que él mismo es experto en la música del compositor y violonchelista toscano. La buscó y encontró la copia original, y confirmó que estaba ante un hallazgo histórico, una obra inédita que ahora rompió un largo sueño de silencio de más de dos siglos y medio.

Por primera vez en 250 años, desde que se presume que se compuso la pieza, se escuchó la obra hallada, cuyo título original es Lamentación segunda del Jueves Santo en Do menor, en la que la voz de la soprano y el violonchelo van marcando la pauta de una obra doliente pero con instantes de luz y de exaltación.

El escenario elegido fue la Capilla Real del Palacio Real de Madrid; además, se decidió sacar de las vitrinas de exposición el violonchelo Stradivarius 1700 de las Colecciones Reales, que el propio Boccherini tocó varias veces durante su prolongada condición de músico cortesano en España, donde además compuso algunas de sus obras más importantes.

Bertran, en entrevista con La Jornada, explicó: “el manuscrito original lo encontré casi por azar, cuando revisaba los cuadernos de ingreso del Archivo del Monasterio de Montserrat, que tenía esta obra porque durante la Segunda República había comprado el legado que permanecía en el convento de la Encarnación de Madrid”, donde se hallaba guardada originalmente la partitura. Una vez encontrado el manuscrito, Bertran confirmó que efectivamente era de una obra original de Boccherini, tanto por el estilo como por el tipo de copista que la había trasladado al papel, que coincidía con sus propias partituras durante su estancia en Madrid, además de encontrar una faceta hasta ahora desconocida del artista italiano, en cuya prolífica obra no había ninguna pieza del género de las lamentaciones, que los músicos solían crear para la exaltación de textos bíblicos y para la conmemoración de actos litúrgicos, sobre todo en la Semana Santa.

Desde el hallazgo, la partitura sólo la conocían algunos especialistas y en el Instituto Complutense de Ciencias Musicales, gracias al cual no sólo se encontró y se validó la obra como original de Boccherini, sino que también se organizó el concierto único que se llevó a cabo en la Capilla Real del Palacio Real, que contó con la interpretación de la formación de música antigua Nereydas, dirigido por el prestigioso músico Ulises Illán, y con Guillermo Turina como violonchelista invitado, responsable de ejecutar las notas desde el bellísimo Stradivarius.

Illán, tras dirigir la pieza de cuatro movimientos y unos 15 minutos de duración, explicó que se trata de “un acontecimiento para la cultura mundial y europea, ya que esta música despierta de un sueño de más de 250 años y esto va a ser registrado”. Añadió: “es curioso, porque estas lamentaciones tienen por supuesto toda su carga trágica, su dolor intenso y embriagador, pero también tiene muchas partes luminosas, de una luz embriagadora”.

La pieza es una lamentación compuesta para el Jueves Santo sobre textos trágicos del Antiguo Testamento que cuentan la caída de Jerusalén, como una alegoría de la muerte de Cristo y la resurrección. La obra posee un valor excepcional dentro de la trayectoria de Boccherini, ya que puede considerarse el precedente directo de su célebre Stabat Mater. Asimismo, con la Lamentación sale a la luz una faceta menos conocida del compositor, “la de un creador intenso, dramático y profundamente expresivo en el ámbito de la música sacra, que construye un diálogo de gran belleza entre dos protagonistas”, explicó Illán.

Para este singular concierto se interpretó el violonchelo Stradivarius de las Colecciones Reales, instrumento de un valor histórico y patrimonial incalculable que sólo se saca de las vitrinas en contadas ocasiones, pero este concierto lo ameritaba, entre otros motivos, porque el propio Boccherini lo llegó a tocar en Madrid. Y ahora le tocó “hacer de Boccherini” al violonchelista español Guillermo Turina, quien reconoció que para tocarlo “me tengo que adaptar al instrumento, porque es un poco más grande de lo normal; las distancias son mayores, tengo que abrir un poco más la mano y a veces, cuando hago un cambio de posición, me quedo corto. Además de que tiene un sonido muy especial y toda la historia que tiene detrás, tanto por su creador, Stradivarius, como porque lo han tocado grandes violonchelistas, entre ellos Boccherini y otros más actuales, como Mistlav Rostropovich”.

Así se rompió el sueño silencioso de una obra inédita que evoca el dolor intenso de la muerte y la tragedia, pero también a una “luz intensa y embriagadora”.