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Por punciones accidentales, 66 mil infecciones al año
 
Periódico La Jornada
Viernes 2 de enero de 2026, p. 7

Una distracción o impericia en el manejo de agujas y jeringas en la atención de los pacientes hospitalizados puede llevar a punciones accidentales como las que cada año causan 66 mil infecciones por hepatitis B, 16 mil de hepatitis C y mil por VIH/sida a escala global. En México no existen estadísticas del problema que más bien pasa desapercibido, pero existe y genera costos al sistema nacional de salud, afirmó Roxana Trejo, epidemióloga y especialista en el estudio de infecciones nosocomiales.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, al año se registran alrededor de dos millones de pinchazos por aguja involuntarios entre los trabajadores de la salud.

En entrevista, la experta comentó que el tema se ha abordado durante las pasadas dos décadas en el país y sólo en el último año ha habido avances con el proceso de actualización de la Norma Oficial Mexicana (NOM) 045 que establece los criterios para la vigilancia, prevención y control de las infecciones nosocomiales.

El objetivo de la Secretaría de Salud (Ssa), a través de la Dirección General de Epidemiología, es concluir lo más pronto posible el proceso administrativo y una vez publicada la nueva NOM, introducir una serie de lineamientos para el manejo de dispositivos médicos que pueden ser fuente de infecciones. Entre ellos habrá uno sobre la prevención de punciones accidentales en el personal de salud, principalmente de enfermería.

La especialista señaló que este sector es el que con más frecuencia notifica los casos de pinchazos con agujas, aunque también puede ocurrir entre los médicos durante las cirugías y otras intervenciones que involucran el uso de estos objetos.

Debido al alto riesgo de adquirir alguna de las infecciones mencionadas, cuando estos incidentes se presentan existen protocolos de manejo para la realización de pruebas de detección periódicas de hepatitis B y C y VIH. Incluye la administración de medicamentos antirretrovirales y seguimiento durante seis meses y hasta un año si se comprueba que el paciente involucrado es portador de alguno de estos virus y con niveles elevados en sangre.

Trejo aseguró que el costo de estas intervenciones oscila entre 250 mil y 300 mil pesos por persona, lo que se puede evitar con la prevención primaria, la cual es posible sólo en el caso de la hepatitis B con la vacunación al personal de salud.

Actualmente ya es posible prevenir los accidentes con el uso de dispositivos de bioseguridad que se han desarrollado en las pasadas dos décadas y en México están disponibles, pero únicamente en el sector privado, en la toma de muestras de sangre para análisis de laboratorio.

Son agujas diseñadas para evitar los accidentes, con mecanismos que las cubren de manera definitiva y segura después de que se usan en la administración de medicamentos. Otras son especiales (con punta roma) para la preparación de las dosis a inyectar.

Estos dispositivos reducen en 70 por ciento el riesgo de punciones involuntarias, aseguró Trejo, quien es gerente de Vigilancia Epidemiológica del corporativo ABC y ex presidenta de la Asociación Mexicana para el Estudio de las Infecciones Nosocomiales.

Comentó que ha colaborado con la Dirección General de Epidemiología de la Ssa para la actualización de la NOM 045. El documento ya se encuentra en revisión en el comité de normalización.

Otro asunto pendiente en el país es el registro de infecciones ocasionadas por accidentes como las punciones involuntarias en el personal de salud, indicó.