Tuvo en 2025 su mejor desempeño en tres décadas
Viernes 2 de enero de 2026, p. 13
El nuevo año podría ofrecer aún espacio de revaluación para el peso mexicano, apoyado por la liquidez global, el desempeño del ciclo de emergentes y materias primas, prevén analistas. Sin embargo, la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) será determinante para la certidumbre de la inversión, pues es el acontecimiento más destacado del año.
Tras haber alcanzado la mayor apreciación anual en 2025 desde que se tiene el régimen de libre flotación en 1994 (13.8 por ciento), a 18.0080 pesos por dólar spot, Paula Chaves, analista de mercados financieros de HF Markets, prevé que en un escenario ordenado, no se descartan niveles más bajos del tipo de cambio, potencialmente cercanos a 17 pesos por dólar, lo que también configuraría zonas más atractivas para posicionamientos a largo plazo.
No obstante, aseguró Chaves, “la magnitud y sostenibilidad de ese movimiento dependerán de que el entorno macroeconómico interno logre acompañar de mejor forma el impulso externo”.
Para el dólar, es importante que el crecimiento de Estados Unidos continúe con menores presiones inflacionarias, y la Reserva Federal (Fed), que ha señalado que el efecto de los aranceles debería diluirse a partir del primer trimestre, refuerce un escenario de política monetaria más flexible y con mayor liquidez global hacia 2026.
“Aunque seguirá funcionando como activo refugio (el dólar) en episodios de volatilidad, el aumento de la productividad, la moderación de la inflación y un entorno de tasas menos restrictivas introducen un sesgo estructural de debilidad a mediano plazo, favoreciendo la rotación de flujos hacia mercados emergentes y activos ligados al ciclo de materias primas”, precisó la especialista de de HF Markets.
Por su parte, Jaime Álvarez, vicepresidente de inversiones en Skandia, aseveró que la revisión del T-MEC será determinante para la certidumbre de la inversión y la continuidad del nearshoring (la relocalización de las cadenas productivas), particularmente en sectores como la manufactura, la energía y la infraestructura logística.
Asimismo, la normalización de la política monetaria, tanto en México como en Estados Unidos, jugará un papel central en la definición de los flujos de capital, el desempeño del peso y las valuaciones de activos financieros de mayor riesgo, como las acciones que cotizan en las diferentes bolsas de valores.
A nivel local, se sumará el impacto económico del Mundial 2026, que podría impulsar el turismo, el consumo y la inversión en servicios y transporte. No obstante, persistirán riesgos asociados a la desaceleración global, las tensiones geopolíticas y la volatilidad financiera. En este contexto, “2026 se perfila como un año con oportunidades relevantes, pero que exigirá una gestión prudente del riesgo, una adecuada diversificación y una selección cuidadosa de proyectos e inversiones”, prevé Álvarez.
Revisión del tratado
Las negociaciones y acuerdos en torno al tratado serán el acontecimiento más destacado del año, debido a que determinarań la capacidad de México para asegurar su posición comercial ante Estados Unidos, Canadá y a nivel mundial, sostuvo el área de análisis de GBM.
Asimismo, se buscará reforzar el papel del país como principal centro de fabricación de la región y eslabón clave en las cadenas de suministro diversificadas. No obstante, la incertidumbre continuará afectando al estado de ánimo durante la primera parte del año mientras se den las negociaciones.
GBM prevé que el peso fluctuará entre 18.6 y 19.6 por dólar, con volatilidad a corto plazo a medida que avance la revisión del T-MEC. También podría surgir cierta presión debido a un diferencial de tasas, ya que Banco de México realiza recortes más rápido que la Fed.











