Martes 21 de abril de 2026, p. 6
Todos damos por hecho que el universo comenzó con el Big Bang, una gran explosión que dio origen a la totalidad del cosmos. Sin embargo, no necesariamente tuvo que ser así.
Una nueva teoría propone que el Big Bang no fue el inicio absoluto, sino el resultado de un “rebote” tras una fase previa de contracción.
Según esta hipótesis, un universo anterior habría colapsado bajo su propia gravedad hasta comprimirse en una singularidad: un punto extremadamente pequeño, caliente y denso, mucho más diminuto que un átomo.
Durante ese proceso, casi todo habría sido absorbido. No obstante, algunos agujeros negros de ese universo previo podrían haber sobrevivido y seguir existiendo hoy como “fósiles cósmicos”.
La idea fue planteada por un equipo de investigadores del Instituto de Cosmología y Gravitación de la Universidad de Portsmouth, en Reino Unido, y del Instituto de Ciencias del Espacio de Barcelona.
Su investigación, publicada en la revista Physical Review D, plantea que, cuando ocurrió el Big Bang y dio origen al universo en expansión que conocemos, esos agujeros negros remanentes habrían quedado integrados en su estructura.
“Si dicha teoría es correcta, estos objetos primordiales podrían ayudar a explicar varios misterios de la cosmología, como la naturaleza de la materia oscura y los procesos que dieron origen a la formación de galaxias”, señaló el equipo.
Esta hipótesis, conocida como el “universo de agujero negro”, sugiere que el cosmos actual sería el resultado de un rebote y no de una explosión inicial aislada.
El profesor Enrique Gaztañaga, autor principal del estudio, explicó que durante casi un siglo los cosmólogos han situado el origen del universo en un único evento: el Big Bang. Según el modelo estándar, el espacio y el tiempo surgieron hace unos 13 mil 800 millones de años a partir de un estado extremadamente caliente y denso, seguido de una larga etapa de expansión y formación de galaxias.
“Este modelo ha sido extraordinariamente exitoso”, afirmó. “Explica la radiación cósmica de fondo, el eco del universo primitivo, y predice cómo se distribuyen las galaxias a gran escala”.
Sin embargo, añadió que persisten grandes incógnitas: qué desencadenó el Big Bang, por qué el universo comenzó en un estado tan particular, qué causó la rápida expansión inicial conocida como inflación y qué es exactamente la materia oscura, que constituye la mayor parte del contenido del universo.
El equipo plantea que, en este escenario, algunos agujeros negros se habrían formado en un universo anterior y habrían sobrevivido al rebote, dejando “reliquias” que aún podrían influir en la estructura de las galaxias miles de millones de años después.
En cambio, otros se habrían originado poco después del rebote, a partir de lo que los investigadores describen como “fluctuaciones de densidad amplificadas”. En el universo primitivo, la materia no estaba distribuida de manera uniforme, sino concentrada en regiones más densas de lo habitual.
“Estas acumulaciones colapsarían más fácilmente bajo su propia gravedad, lo que favorecería la formación temprana de grandes estructuras cósmicas y de agujeros negros”, explicó el equipo.











