Científicos rastrearon la rapidez a la que se desplazan, que equivale a la mitad de la velocidad de la luz
Martes 21 de abril de 2026, p. 6
Científicos lograron medir por primera vez la asombrosa potencia instantánea de los chorros que emanan de un agujero negro.
Un equipo internacional de investigación informó el jueves que la potencia de estos chorros, provenientes de un sistema de agujero negro y estrella relativamente cercano, equivale a 10 mil soles.
Además, rastrearon su velocidad: aproximadamente 540 millones de kilómetros por hora, lo que representa la mitad de la velocidad de la luz.
El sistema, conocido como Cygnus X-1 y ubicado a 7 mil 200 años luz de distancia, no sólo alberga un agujero negro –el primero identificado hace más de medio siglo–, sino también una estrella supergigante azul, su compañera constante. Un año luz equivale a casi 9.7 billones de kilómetros.
Steve Prabu, de la Universidad de Oxford, y su equipo basaron sus hallazgos en 18 años de imágenes de radio de alta resolución obtenidas por una red mundial de telescopios. Realizó la investigación cuando aún estaba en la Universidad Curtin de Australia, que encabezó el estudio publicado en Nature Astronomy.
Prabu y sus colegas midieron la rápida potencia de estos “chorros danzantes”, como él los llama, mientras eran empujados en direcciones opuestas por el viento de la estrella. El grupo basó sus cálculos en cuánto se curvaban los chorros por el viento estelar, así como en modelos por computadora.
Hasta ahora, señalaron los investigadores, la potencia de los chorros de un agujero negro tenía que promediarse a lo largo de decenas de miles de años.
Prabu indicó que un hallazgo clave es que 10 por ciento de toda la energía liberada a medida que la materia cae hacia el agujero negro es transportada por los chorros.
Cygnus X-1, más bien modesto para lo que suelen ser los agujeros negros, está extrayendo continuamente gases de su compañera estelar mientras orbitan entre sí. Descubierto en los años 60, el sistema binario se encuentra en la constelación del Cisne, o Cygnus, de nuestra Vía Láctea.
La estrella supergigante alimenta de material al agujero negro, lo que le da “algo que ‘comer’ y lanzar como chorros”, explicó Prabu en un correo electrónico.
Estos chorros pueden ayudar a los científicos a comprender mejor cómo los agujeros negros contribuyen a dar forma a las galaxias y otras estructuras cósmicas mediante choques y turbulencias a gran escala.
Prabu planea aplicar técnicas similares a otros agujeros negros. “Sería emocionante medir la potencia de los chorros en muchos más sistemas”, manifestó.











