La trampa de la escalada
y sus cuatro estadios
en la guerra de EU/Israel vs Irán
La Nápoles subterránea, ciudad oculta sin el ruido de la superficie
Detrás de la prohibición, confluencia de ignorancias y carencia recíproca de profesionalismo
l tomar la palabra en la cuarta Cumbre en Defensa de la Democracia, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo exhortó a enfrentar el unilateralismo y el belicismo impulsados desde Estados Unidos por Donald Trump. Vengo a la Cumbre por la Democracia a nombre de un pueblo trabajador, creativo y luchador, pero sobre todo profundamente generoso. Un pueblo que ha aprendido a resistir sin odiar, a defender sus derechos sin dejar de respetar a los demás, a creer en la paz incluso cuando la historia le ha puesto pruebas difíciles. Vengo a nombre de un pueblo solidario hasta en la adversidad, profundamente humano, que se resiste al individualismo, que rechaza la discriminación y se niega con dignidad a mirar al otro o a la otra desde el desprecio
, expresó la mandataria frente a sus pares de 15 países reunidos en Barcelona. Además de reiterar su orgullo por las milenarias culturas mexicanas y condenar los atropellos y el expolio que tuvieron lugar durante la Conquista y la Colonia, la Presidenta hizo dos propuestas puntuales a los centenares de políticos y activistas progresistas congregados por invitación del presidente español, Pedro Sánchez: pronunciarse contra una intervención militar en Cuba y destinar 10 por ciento de gasto mundial en armamento a políticas de reforestación.
Cumbre Progresista busca que la izquierda mundial espabile
on el retraso, pero siempre puntuales en la historia, con la cautela del sigilo, el agua se revuelve agitada intentando anegar conciencias, el fuego nuevo se vuelve a encender, la tierra se contonea desde sus entrañas y el aire apenas logra contener el grito a todos los rincones de este apanicado (por Donald Trump) mundo . Así, tal cual los elementos naturales, es la Cumbre Progresista o en Defensa de la Democracia, llevada a cabo en Barcelona, España.
ace 11 años, 193 estados miembros de Naciones Unidas hicieron suya la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un plan maestro que contempla 17 objetivos y 169 metas que abarcan la economía, lo social y lo ambiental. “Estamos resueltos a poner fin a la pobreza y el hambre (…) combatir las desigualdades (…) construir sociedades pacíficas, justas e inclusivas, proteger los derechos humanos y promover la igualdad entre los géneros (…) y garantizar una protección duradera del planeta y sus recursos naturales”, señalaron en 2015 los firmantes (http://bit.ly/4cm6J2U).
urante décadas, organizamos la salud como si el hospital fuera el centro del universo. Todo giraba alrededor de él: los recursos, las decisiones, incluso la imaginación de lo que significa cuidar. Hoy comenzamos a aceptar algo más cercano a Copérnico: el centro no es la institución, es la persona. Y ese desplazamiento, que en apariencia parece simple, obliga a repensarlo todo. Porque un sistema que pone a las instituciones en el centro tiende a fragmentarse; uno que pone a las personas necesita articularse. El nuestro, desde su fundación en 1943, se pareció más a un archipiélago que a un país, con islas de atención separadas por mares de desconexión.
i hay alguien que conoce a la perfección el poder de nombrar es Donald Trump. A pesar de ser un millonario de medio pelo, comparado con otros, su nombre figura en una torre en la Quinta Avenida de Nueva York, al lado y por encima de la prestigiosa y tradicional casa joyera Tiffany’s.
ecientemente, durante una sesión de trabajo de su gabinete, el presidente Lula ha condenado la complicidad de la ONU, la cual, se supone, debe dirigir todo su esfuerzo a mantener la paz mundial. Pero no lo ha hecho. Entonces ¿para qué sirve una organización que, lejos de evitar las guerras, su omisión las fomenta? En este mismo espacio de La Jornada hemos denunciado el ominoso papel de la organización a favor de la paz.
xplica mi buen amigo Perogrullo. Las redes nacionales de transmisión (RNT) y generales de distribución (RGD) reciben energía de los generadores para ser retirada por los suministradores. Instante tras instante, durante las 8 mil 760 horas del año (24 más en bisiesto). Los suministradores la envían a los usuarios. Residenciales, comerciales, agrícolas y de múltiples servicios públicos. A pequeñas, medianas y grandes empresas, comerciales e industriales. Y a los publicitados pero regresivos transportes individuales, aunque también a los virtuosos –mínimos– transportes eléctricos públicos, masivos. La magia de la electrónica permite la adecuación producción-suministro. Con continuidad, calidad, confiabilidad y seguridad. Las reglas buscan un buen despacho económico de carga en el mercado eléctrico mayorista (MEM). No es una simple jerarquización de centrales según el llamado costo marginal. Los especialistas en optimización lo aclaran. El operador –en nuestro caso, el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace)– debe resolver adecuadamente un problema de optimización con restricciones. Sí, limitaciones técnicas de generadoras, restricciones físicas de redes, y criterios de calidad, seguridad y confiabilidad del sistema. Y determinar, para cada intervalo de tiempo, la combinación de generación y demanda que minimiza el costo total ofrecido. Este problema aparece con claridad en trabajos de investigación recientes. Diversos autores la analizan con cuidado y muy críticamente. Y más hoy, con la introducción masiva de renovables, intermitentes y volátiles. Demuestran que el MEM no es un mercado convencional. Es un mecanismo complejo en el cual la lógica de precios está permanentemente mediada por la física del sistema. Y por las exigencias de continuidad, seguridad y confiabilidad. El precio marginal –nodal o zonal– no resulta del simple cruce del cruce de curvas de oferta y demanda. Para nada. Los expertos críticos subrayan la gran importancia del llamado multiplicador de Lagrange, asociado a las restricciones del sistema. Es el mecanismo que permite identificar la expresión monetaria de la compatibilidad entre eficiencia económica, viabilidad física y seguridad operativa. Asociado a un conjunto complejo de restricciones de operación y de exigencias de seguridad y confiabilidad. Y agregan: es el precio sombra de una restricción. En el despacho eléctrico, da origen al componente energía y, junto con los multiplicadores de congestión y pérdidas, al precio marginal local (PML). No es una señal pura ni natural. Resulta de una modelación del sistema, sujeta a reglas institucionales. Coordina bien ciertos problemas marginales de corto plazo, pero no sustituye la planeación ni resuelve por sí solo las contradicciones estructurales del sistema eléctrico. De ahí la exigencia de renovada regulación y de planeación vinculante. Dos grandes arquitecturas institucionales expresan esta tensión. Por un lado, los mercados nodales, en los que el despacho económico incorpora explícitamente las restricciones de la red y produce PML. Por otro, los mercados secuenciales o zonales, en los que el mercado limpia
primero sobre una representación simplificada del sistema, dejando al operador la tarea de corregir ex post las inconsistencias físicas mediante un redispatch. La diferencia no es menor: en el primer caso, la complejidad se internaliza en el mecanismo de mercado. En el segundo, se desplaza parcialmente fuera de él. De aquí emergen tres contradicciones esenciales del diseño. La imposibilidad práctica de incorporar toda la complejidad física del sistema en un único problema de optimización, lo que obliga a introducir aproximaciones y, en muchos casos, restricciones suaves
acompañadas de parámetros de penalización. La complejidad que supone tener soluciones aparentemente eficientes, pero físicamente inviables, obliga a nuevas estimaciones que encarecen la operación y distorsionan las señales originales de precio. Finalmente, los precios resultantes pueden dejar de reflejar adecuadamente condiciones esenciales como la congestión, la escasez de reservas o los requerimientos de estabilidad. Por ello se debilita su función como señales para la inversión de largo plazo. Hoy no hay duda de ello, especialistas dixit (Luca Cantoni, Valerio Catalano, Christoph Graf, Federico Quaglia, Andrea Terracciano y Frank A. Wolak, Zsuzsanna Csereklyei a, Anne Kallies, entre otros). En suma, el MEM, lejos de ser un mecanismo puro de asignación por precio, es una construcción institucional que intenta conciliar eficiencia económica, viabilidad física y seguridad operativa. Y su reto esencial es armonizar consistentemente estas tres dimensiones. Es uno de nuestros retos. Sí, ahora que se ha decidido un impulso sin precedente a renovables intermitentes y volátiles. Y que se reconfigura profundamente la arquitectura institucional y se fortalece la responsabilidad estatal en la lucha contra la desigualdad y por la justicia energética. De veras.
n las pláticas infantiles, suele brotar la pregunta ¿Que animal te gustaría ser? Nunca dudé en mi respuesta: un ave; sea pájaro, águila o un pato migratorio para viajar por muchos lugares y, lo más importante: ver el mundo desde el aire y la libertad total.
oy, domingo 19 de abril de 2026, se cumplen 28 años de la muerte de Octavio Paz. El terremoto del 19 de septiembre de 1985, lo acercó a Coyoacán y tuve la oportunidad de visitarlo en varias ocasiones. También coincidía yo con Marie Jo, su esposa, en la subida empedrada de la avenida De la Paz (que hace honor a su apellido), porque ella iba a comprarle delicatessen a la una de la tarde para la hora de la comida en la casa colonial de Francisco Sosa. Esa casa de gran jardín (actualmente sede de la Fonoteca Nacional) quedaba a dos pasos de la mía, y era contraesquina de la de Salvador Novo, ya fallecido.
om Waits, un padre distanciado de sus hijos (Adam Driver y Mayim Bialik) recibe la visita de éstos en su destartalada casa en Nueva Jersey. Charlotte Rampling, una madre de buena posición económica y alejada de sus hijas (Cate Blanchett y Vicky Krieps) se reúne con éstas una vez al año en el hogar de ella en Irlanda. Y, en el departamento que fuera de sus padres en París –fallecidos en un accidente–, una pareja de gemelos (Luka Sabbat e Indya Moore) se juntan por última vez ahí para recordarlos. Una historia de tres actos que se conecta con pequeños detalles (un rolex, agua, skaters y más) en un filme agridulce de una sencillez abrumadora pero de una complejidad emocional muy fuerte.







