Marchan miles para condenar la agresión imperialista
Miércoles 4 de febrero de 2026, p. 22
Caracas. Al cumplirse 31 días del ataque militar perpetrado por Estados Unidos contra Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro, las calles de Caracas se llenaron de militantes del chavismo, organizaciones obreras, estudiantiles, movimientos sociales, milicianos y comuneros que salieron a exigir la liberación del jefe del Estado y condenar la agresión imperialista.
Así lo destacó la presidenta encargada Delcy Rodríguez, quien compareció en horas de la noche para ofrecer un balance nacional a un mes de la agresión militar estadunidense. Indicó que “el país está en paz, en calma, tranquilo”, pero que hay un clamor general que es la liberación del presidente Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Destacó que muy pocos venezolanos apoyaron la agresión desde una visión extremista, pero que el pueblo quiere sobre todas las cosas cuidar la paz y la tranquilidad. “El extremismo ha estado completamente aislado de la vida nacional”, remató.
Explicó cómo luego de la agresión “hemos venido construyendo espacios para el encuentro” que permitan llevar a adelante una política nacional “que debe ser nacionalizada, debe ser entre venezolanos”, enfatizó.
Asimismo, comentó su encuentro con la representante de Estados Unidos en Caracas, Laura Dogu, y expresó que sostuvieron “una conversación franca”. Agregó que la mayoría de los venezolanos están de acuerdo con resolver las diferencias con Estados Unidos por la vía diplomática.
Washington viene por el petróleo
Desde el 3 de enero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al tiempo que se ufanaba de haber realizado una operación militar “espectacular” y “sin precedente”, dejó claro que su interés principal, si no el único, son las inmensas reservas de petróleo de Venezuela.
Delcy Rodríguez, por su parte, ha sabido tomar el control del Estado y el país, consolidándose como líder reconocida por todos los actores nacionales, incluidos los militares, quienes la invistieron como comandante en jefe.
Pero la agenda pública de las semanas recientes ha estado marcada por el declarado interés petrolero de la Casa Blanca. El 15 de enero Rodríguez presentó en la Asamblea Nacional un proyecto de reforma de la Ley de Hidrocarburos, que modifica aspectos esenciales para abrir la participación de inversionistas y operadores privados, muy especialmente extranjeros. La modificación se hizo efectiva en dos semanas.
El otro hito fue el anuncio de una ley de amnistía general y la liberación de cientos de presos asociados a actos de violencia política. Y la reciente designación de representantes diplomáticos en Washington y Caracas, concretada a pocas horas de cumplirse el primer mes de los bombardeos, ha terminado por asentar el escenario que el secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, dibujó poco después de aquel día y que Laura Dogu machacó luego de reunirse con la presidenta encargada en Miraflores.
Posteó en redes: “me reuní con Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez para reiterar las tres fases que el secretario Rubio ha planteado sobre Venezuela: estabilización, recuperación económica y reconciliación, y transición”. Los hechos hablan de avances en los dos primeros puntos. Del tercero no se sabe nada.











