Los fieles, la mayoría de municipios indígenas de Chiapas, exigieron “respeto a sus tierras”, frenar los megaproyectos y esclarecer el asesinato del cura Marcelo
Lunes 26 de enero de 2026, p. 25
San Cristóbal de Las Casas, Chis., Miles de católicos de la diócesis de San Cristóbal participaron ayer en una peregrinación para conmemorar el 15 aniversario del fallecimiento del obispo Samuel Ruiz García, conocido como jTatic (padre, en tseltal).
Los fieles, provenientes casi todos de municipios indígenas, exigieron “respeto a los derechos de los pueblos originarios, a su tierra y territorio”, y que se frenen los megaproyectos que los “despojan de sus recursos para responder a los intereses del capitalismo”.
También demandaron a las autoridades una “investigación exhaustiva del cobarde asesinato” del sacerdote tsotsil Marcelo Pérez Pérez, perpetrado el 20 de octubre de 2024, y “dar con los autores intelectuales para que sean castigados”, pues “a la fecha no se ha investigado el verdadero motivo de este crimen, y los autores intelectuales siguen gozando de impunidad”.
Los más de 10 mil católicos –según los organizadores– partieron en dos grupos: uno desde el poniente y otro del oriente de San Cristóbal, y luego de caminar por la carretera Panamericana arribaron al centro de la ciudad cerca de las 11 para participar en una misa que ofició el obispo Rodrigo Aguilar Martínez.
“Queremos la paz, no la guerra”, “alto al crimen organizado”, “fuera cárteles de Chiapas”, “alto a la narcopolítica”, “alto al desplazamiento forzado”, “queremos solución, no simulación”, “justicia para el cura Marcelo”, “alto al genocidio en Palestina” y “justicia para todos los sacerdotes asesinados en el país”, corearon los manifestantes, muchos de ellos vestidos de blanco y con banderas de ese color, portando imágenes religiosas y pancartas.
A un costado de la catedral, donde fue celebrada una misa, se colocó un altar tradicional maya con frutas, granos, flores, juncia (hojas de pino), así como fotos del obispo Ruiz García y del sacerdote Marcelo, entre otras, al tiempo que un hombre hizo sonar un caracol.
Luego fue leído un comunicado de la agrupación Pueblo Creyente, dependiente de la diócesis de San Cristóbal, en el cual se afirmó: “vamos a seguir trabajando con voz profética y de manera comunitaria por la justicia.
“Por eso seguimos denunciando la violencia que sigue en algunos municipios de nuestro estado por el crimen organizado, con enfrentamientos armados, asesinatos, desapariciones, levantones, cobro de piso, intimidaciones a los habitantes de comunidades, obligación a asistir a eventos públicos o a poner retenes de vigilancia simulada, y de no hacerlo, se les multa”.
Todo lo anterior, se añadió en el boletín: “provoca desplazamiento forzado interno, los pueblos callan por miedo y temor a que les arrebaten la vida”; y de acuerdo “con notas periodísticas lo anterior sucede en colusión con algunas autoridades de diferentes niveles de gobierno, lo cual propicia una estrategia de control territorial para el reordenamiento de los intereses de grupos de poder global para el saqueo de los recursos naturales de nuestro estado, de América Latina y otras partes del mundo”.
Se agregó también en el escrito: “No nos cansamos tampoco de seguir denunciando el aumento de cantinas autorizadas y clandestinas en diferentes municipios y sus comunidades, así como la venta de enervantes, con el consiguiente aumento del alcoholismo, la drogadicción y la prostitución, que trae consecuencias negativas para sus habitantes, entre las que sobresale la violencia intrafamiliar”.
Igualmente se reprochó “el bajo precio a los granos básicos que cultivamos como campesinos y los altos precios de los productos necesarios para los hogares”, por lo que se exigió “un pago justo por lo que producimos y salarios justos para los trabajadores. ¡No a la mano de obra barata! ¡No a la explotación laboral!”.
De igual manera denunció el documento “las altas tarifas al consumo de luz eléctrica, siendo que en Chiapas se produce gran parte de dicha energía y, además, las presas que se asientan en nuestro estado, de acuerdo con diversos informes, no pagan el impuesto predial. Lo mismo que las grandes empresas que consumen millones de litros diarios de agua quitando el derecho básico a los habitantes de las ciudades y algunos pueblos al agua potable. ¡Basta de tanta corrupción!”.
La agrupación se unió “al hermano pueblo de Venezuela que está sufriendo el atropello de la dignidad de la persona humana, los principios de soberanía y autodeterminación de los pueblos por parte de una potencia extranjera, la cual pone muchos pretextos para apropiarse de los recursos naturales de un país”.
Añadió: “No esperamos compromiso de intervención y solución de parte de los organismos internacionales, que al parecer han llegado a su ciclo final en la función para la que fueron creados ante estas situaciones; ya vimos que no se han comprometido para parar el genocidio en Gaza. Animamos a las hermanas y hermanos del pueblo de Venezuela a seguir construyendo los caminos de solidaridad, soberanía e independencia con la libertad que nos da nuestra esencia humana”.











