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Falsificadores de la historia: Reidezel Mendoza
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eidezel Mendoza es un licenciado en historia que, tras años de gris mediocridad, encontró su nicho de mercado en el relanzamiento de la más enconada leyenda negra antivillista, colocándose como un referente de una derecha iletrada y del PAN de Chihuahua. Parte de su mercadotecnia consiste en la recurrente descalificación y muchas veces la calumnia contra Friedrich Katz, Paco Taibo, Jesús Vargas Valdés y un servidor. También, su aparición en programas con personajes como Francisco Martín Moreno.

Sus recientes calumnias contra Jesús Vargas, quien las refutó con documentada elegancia, me convencen de empezar a exhibirlo. Antes de ir a lo principal, empezaré con su método y su “ética”. En el que creo que es su primer libro, Los jinetes rebeldes (2009), presenta a dos o tres de los muchos grupos que se levantaron en armas en Chihuahua en 1910, cuyos orígenes revisé en mi tesis doctoral, La División del Norte (2006). Mendoza entra en materia en la página 19 con el capítulo titulado “Los agravios de los pueblos”. Su texto inicial es casi idéntico al que escribí en mi libro, en el capítulo “Los pueblos y sus agravios”, pero al menos me cita; no entrecomilla ni dice que la redacción es casi la misma, pero pasémoslo: me cita. Sin embargo, unos párrafos después se le olvida esa regla elemental. Escribe:

“Desde décadas atrás los vecinos de Satevó se disputan más de mil hectáreas de la hacienda Tres Hermanos propiedad de la familia Zuloaga, y finalmente en 1890 pierden el pleito (cita a pie de página: AHSRA, 23/12731 y 25/13731, legajo 2). El 11 de marzo de 1908, 300 vecinos hacen un exhorto al gobernador demandando la destitución del jefe municipal (aquí se cita el documento enviado por los vecinos, y la cita a pie de página ‘Cartas de los vecinos de Satevó publicadas en El Correo, 18 de febrero, 11 de marzo, 17 de marzo y 8 de abril de 1908…’) las quejas de los rancheros siguen a lo largo de 1908 en vano, hasta que en 1909 dejan de enviar memoriales al Gobierno del Estado y cartas a los periódicos; en 1910 la mayoría de los hombres del municipio de Satevó en edad de empuñar las armas, se rebelan masivamente (cita a pie: El Correo… 13 de agosto, 24 de octubre y 4 de noviembre de 1908).”

No, acá no me cita. Veamos ahora mi texto, en las páginas 44-46 de mi libro:

“Los vecinos disputaban desde décadas atrás más de mil hectáreas a la hacienda Tres Hermanos y en 1890 la hacienda ganó el pleito (nota a pie: ‘para Satevó, AHSRA, 23/12731 y 25/13731, legajo 2’)… aunque la protesta más articulada se originó en Satevó, donde el 11 de marzo de 1908 300 vecinos elevaron un ocurso al gobernador pidiendo la destitución del jefe municipal (aquí, citas del documento)… Las quejas de los vecinos de Satevó siguieron a lo largo de 1908, en vano. En 1909 dejaron de enviar ocursos a las autoridades estatales y cartas a los periódicos y en 1910 se rebelaron masivamente (cita a pie: “Véanse las cartas de los vecinos de Satevó en El Correo, 18 de febrero, 11 de marzo, 17 de marzo y 8 de abril de 1908. Póngase atención a la lista de agravios contenidos en la carta del 17 de marzo”).

Decida usted, lectora, lector amigo, si eso es un plagio o no lo es. En ese libro y el siguiente ( Los fusileros de San Andrés, 2011), hay 10, 15, 20 ejemplos similares. Ese es el método de Reidezel: parafrasea para que el texto plagiado no sea idéntico y se complique acusarlo de plagio, pero roba descaradamente fuentes que no consultó. Por ejemplo: AHSRA es la manera en que yo cité los expedientes del AGA (Archivo General Agrario). Nadie más los cita así, pero yo lo expliqué en mi libro. Casualmente, en su lista de archivos, Mendoza no cita al AGA, ni a ningún AHSRA (Archivo Histórico de la Secretaría de la Reforma Agraria), pero reproduce exactamente mis citas y mi forma de citar. Lo mismo con el periódico antiporfirista que cito como El Correo tras explicar por qué lo cito así: nadie más lo hace. Curioso, otra vez.

Además, se confunde y transcribe mal: por ejemplo, la referencia al 13 de agosto de 1908 es del Periódico Oficial de Chihuahua, no de El Correo, y no refiere a Satevó, sino a San Lorenzo y sus conflictos con el prepotente hacendado británico William Benton. Y así 10, 15, 20, 30 veces en sus dos libros, con mis textos y los de autores como Jesús Vargas, Santiago Portilla, Rubén Osorio y otros. También inaugura en estos libros una bonita costumbre: si el nieto de alguien se lo contó, y lo que contó el nieto se adapta a sus prejuicios, lo integra sin la mínima revisión o confrontación.

Este, llamémoslo “método” de Reidezel, alcanza cotas insospechadas en el libro con el que empezó a explotar su nicho de mercado (el odio irracional a Pancho Villa) y su profunda deslealtad e ingratitud con Jesús Vargas, supuestamente basado en una tesis de maestría que no hemos podido encontrar en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Seguiremos informando, porque el caso de su “maestría” es muy significativo.