Domingo 18 de enero de 2026, p. 9
El retiro de financiamiento del gobierno estadunidense a diferentes programas de ayuda internacional, anunciado la semana pasada, será un “duro golpe” para las organizaciones civiles en México que se dedican a combatir el cambio climático y trabajan en la restauración de manglares, la calidad de agua y la protección de mares y costas, entre otras acciones.
El Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) y el Espacio de Encuentro de las Culturas Originarias (Eeco) advirtieron lo anterior y señalaron que a esto se suman las afectaciones que ya padecían las agrupaciones por el congelamiento de fondos a la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (Usaid) desde el año pasado.
Consideraron que con menor apoyo internacional a los países más vulnerables “seguirán las violaciones a derechos humanos y daños ecológicos”.
El 7 de enero pasado, el presidente Donald Trump firmó un decreto para que Estados Unidos se retire de 66 “organizaciones, convenciones y tratados internacionales que sean contrarios a los intereses” de ese país. En la lista destacan organizaciones como el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, máxima autoridad científica mundial en el tema.
Anaid Velasco, gerente de política pública de Cemda, expresó que aunque los recursos han sido insuficientes por estar sujetos a la aportación que los países hacen, como el fondo verde del clima, la salida de Estados Unidos –que era uno de los cinco contribuyentes más importantes– compromete aún más la viabilidad de avanzar en la acción climática y hacer frente a esta emergencia global.
Esta acción, planteó, representa un riesgo, ya que podría mandar señales negativas a otros países para optar por la misma decisión.
Por tanto, aumentan las complicaciones para las organizaciones, que ya enfrentan retos para acceder a fondos. Con la cancelación de Usaid, explicó, muchos programas de varias agrupaciones a nivel global “se cerraron y se quedaron proyectos sin iniciar y otros a medias”.
Para que puedan subsistir, tienen que recurrir a diferentes apoyos y desarrollar varios proyectos para competir por los recursos que se han vuelto cada vez más limitados.
En tanto, Tzinnia Carranza, coordinadora general de Eeco, precisó que en muchas ocasiones deben poner en marcha trabajos grandes que implican varios años, con el fin de contar con un sustento estable durante ese tiempo, a la vez que desarrollan otros de menor duración para completar los gastos.
Los recortes al financiamiento de Estados Unidos, que comenzaron con la presidencia de Trump el 20 enero de 2025, también han perjudicado a organizaciones y albergues que apoyan a migrantes. En abril pasado, la Agencia de la ONU para los Refugiados en México confirmó que su presupuesto bajó 60 por ciento.











