“Ninguno ha destacado más que un mexicano”: Bautista
Ex seleccionados critican a los técnicos que convocan a jugadores que sólo ven al Tri como plataforma para jugar un Mundial, al no poder hacerlo con sus países de origen
Domingo 18 de enero de 2026, p. 9
A medida que el reloj avanza hacia la Copa Mundial 2026, la convocatoria de jugadores naturalizados a la selección mexicana reabre el debate sobre la identidad que diferentes ex seleccionados exigen para el equipo nacional. Algunos afirman que su llamado detiene el proceso de los jóvenes, que realizan el trámite sólo porque ven a México como la única opción al alcance de jugar el torneo, al no poder hacerlo con sus países de origen. “Se naturalizan sólo para jugar un Mundial”, subraya el campeón olímpico en Londres 2012 Oribe Peralta, mientras el técnico Javier Aguirre no descarta que más elementos del extranjero con pasaporte mexicano integren la lista final requerida por la FIFA.
Aguirre tiene la particularidad de haber considerado a cinco naturalizados en sus tres procesos al frente del representativo: los argentinos Gabriel Caballero (Corea-Japón 2002), Guillermo Franco (Sudáfrica 2010) y Matías Vuoso, quien no fue a la Copa; además de los actuales, Germán Berterame y el colombiano Julián Quiñones. En diciembre pasado, el español Álvaro Fidalgo obtuvo los documentos que lo acreditan como mexicano –solicitud del cuerpo técnico–, por lo que puede ser llamado a partir de marzo y quebrar un hito en la historia del equipo nacional: nunca en la historia han sido convocados más de dos naturalizados para una cita mundialista.
“Cuando llegan a la selección no dan el ancho, no sirven para nada, no sé por qué insisten con eso”, critica el ex mundialista Adolfo Bofo Bautista, compañero de Franco en la edición de 2010 y convencido de que el aficionado acepta a un jugador naturalizado sólo si es superior al local, lo cual casi nunca se cumple. “De todos los que han estado en la selección, ninguno ha destacado sobre un mexicano. Lo mejor sería darle oportunidad a los jóvenes, que se ocupen por tener mejores fuerzas básicas y darles a ellos el proceso que corresponde para que en el futuro no estemos batallando como ahorita”.
Práctica añeja
En los años 50, México llevó a la misma pareja de jugadores nacidos en el extranjero –el cubano Jorge Romo y el español Carlos Blanco– a las copas de Suiza 1954 y Suecia 1958. Más de 40 años después, Gabriel Caballero jugó la edición de Corea-Japón 2002 y el argentino Ricardo La Volpe anotó en su lista rumbo a Alemania 2006 al brasileño Antonio Naelson Sinha y Guillermo Franco. Con el sueco Sven-Goran Eriksson, el Tricolor tuvo su máximo periodo de prueba. A Sinha y Guille Franco se unieron Leandro Augusto y Matías Vuoso, primero con el europeo (2008-2009) y luego con El Vasco en su segunda etapa. Sólo el ex del Monterrey asistió a Sudáfrica 2010.
“Aunque tenemos jóvenes, no les dan la oportunidad de crecer, de equivocarse y aprender”, lamenta el ex delantero Luis Hernández, autor de cuatro goles en Francia 1998, en referencia a la falta de talento en el futbol local para afrontar el problema. “El único naturalizado que ha funcionado es Sinha. En México no contamos con ningún Cristiano Ronaldo, Messi o Mbappé, figuras mediáticas que se echen el equipo al hombro. Tampoco un Cuauhtémoc Blanco. A chicos como Armando González y Gilberto Mora les falta el roce competitivo con grandes rivales. Si eso da resultado, pueden sorprender.”
De 2019 a la fecha, sólo el argentino Rogelio Funes Mori llegó a la Copa Mundial. Dejó en el camino al mexicano Santiago Giménez, a pesar de su bajo rendimiento en los meses cercanos a Qatar 2022. “Aquel Chaquito no era el mismo que tenemos hoy. Puede ser que me haya equivocado”, reconoció tres años después el técnico Gerardo Martino, luego de ser eliminado con el Tri en primera ronda y detener el despegue internacional del juvenil de Cruz Azul. En el actual plantel de Aguirre, Germán Berterame y Julián Quiñones, requerido por Jaime Lozano en 2023, se perfilan a encabezar la lista para el próximo verano.
“Quiñones se formó aquí, llegó a los 18 años y, en esos casos, es entendible. Pero hay muchos otros que se naturalizan sólo para jugar una Copa, ahí la prioridad debería ser para los mexicanos”, insiste Oribe Peralta. Al finalizar su trámite de naturalización, el español Álvaro Fidalgo es elegible a partir de marzo para unirse al equipo nacional, un plan que desde hace meses pretende El Vasco. De confirmarse el llamado a sólo tres meses del torneo, será la primera vez que tres naturalizados integren la lista definitiva.











