Opinión
Ver día anteriorViernes 16 de enero de 2026Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 
Agenda Donald Trump
L

a visión de Donald Trump se ha convertido en uno de los principales temas de análisis desde su triunfo; y es que propuestas como la compra de Groenlandia, hasta amenazas militares contra cárteles mexicanos y presiones contra gobiernos izquierdistas en América Latina, han hecho que Trump se convierta en un elemento decisivo para redibujar el mapa geopolítico.

En el Ártico, Trump ha revivido su obsesión por Groenlandia. En 2019, su idea de comprar la isla danesa fue ridiculizada, pero en 2025, con estimaciones de costos de hasta 700 mil millones de dólares y amenazas de anexión "de una forma u otra", el tema ha escalado a un nivel alarmante. Fuentes indican que el secretario Marco Rubio prepara una propuesta formal, argumentando seguridad nacional frente a Rusia y China. Congresistas republicanos incluso impulsan un proyecto para hacer de Groenlandia el estado 51.

En América Latina, la agenda de Trump se ha convertido en una ofensiva constante. La captura de Nicolás Maduro mediante un operativo militar sin precedentes en Caracas marca un hito en la historia reciente. La operación “Resolución absoluta” no sólo extrajo al ex dirigente venezolano por narcoterrorismo, sino que Trump declaró que EU “dirigiría” Venezuela temporalmente hasta una transición “segura”; esto significa para las izquierdas latinoamericanas un golpe importante.

Maduro simbolizaba una resistencia al “imperialismo yanqui”, pero su régimen, como otros de izquierda, han defraudado al pueblo: dirigentes enriquecidos de la nada, mientras sumían a millones en la pobreza.

En Venezuela, la corrupción petrolera y la represión electoral erosionaron el apoyo popular, facilitando la intervención.

Por otro lado, en Bolivia, el cambio de gobierno con Rodrigo Paz en 2025 rompió con el MAS de Evo Morales, abriendo las reservas de litio a inversores estadunidenses y alejándose de China. Trump aplaudió estas “reformas históricas”, que incluyen cortes a subsidios y privatizaciones, pero que también perpetúan desigualdades.

El apoyo de Trump a líderes de derecha extrema acelera esta tendencia. En Argentina, respaldó a Javier Milei, cuyo triunfo en 2023 y consolidación en 2025 con un apoyo de 20 mil millones de dólares de Washington, le ha permitido impulsar reformas ultraliberales que han golpeado a la clase media.

En Chile, José Antonio Kast ganó en diciembre de 2025 con un discurso anti-inmigrantes y promercado, inspirado en Trump, quien lo llamó “una gran persona”. Kast voló a Buenos Aires para sellar una alianza con Milei, ondeando banderas estadunidenses y prometiendo mano dura contra el crimen.

En Honduras, Trump amenazó con cortar ayuda si no ganaba su candidato Nasry Asfura, quien triunfó en medio de acusaciones de fraude electoral. Estas victorias resaltan cómo las izquierdas han fallado: en Honduras, Xiomara Castro prometió reducir violencia y corrupción, pero dejó un legado de crisis económica.

Contra Cuba, Trump ha sido implacable. Tras capturar a Maduro, cortó el petróleo venezolano a La Habana, prediciendo su colapso y exigiendo un “trato” antes de que sea “demasiado tarde”. Esto agrava la crisis cubana, con apagones y escasez, pero también expone la crisis de un régimen que, como el venezolano, enriqueció a élites mientras el pueblo sufre. Las izquierdas latinoamericanas, ancladas en narrativas antimperialistas, están perdiendo credibilidad al priorizar lealtades ideológicas sobre el bienestar social.

Pero más allá de Latinoamérica, Trump extiende su influencia a Irán. En declaraciones recientes, envió “mensajes de esperanza” al pueblo iraní, prometiendo ayuda si continúan las protestas contra el régimen. “La ayuda está en camino”, dijo, insinuando apoyo militar si hay ejecuciones. Tras informes de miles de muertos en represión, amenazó con “acciones muy fuertes”. Esto podría escalar a intervenciones, resignificando la geopolítica: un EU que presiona no sólo a enemigos, sino a aliados.

Nuestro país no se encuentra lejos de la mira de Estados Unidos, eso lo sabemos desde hace tiempo, aunque algunos lo niegan o descartan. Somos el vecino que con el paso de los días se ha convertido en incómodo y se aleja cada vez más del papel de aliado; incluso las llamadas con la titular del ejecutivo,Claudia Sheinbaum, ilustran esta presión.

En conversaciones previas entre los mandatarios ha habido respuestas por parte de Donald Trump, sin embargo, la más reciente fue breve y pareciera que sin réplica del dirigente estadunidense; no podemos olvidar que el silencio también comunica y más en un momento tan crucial.

Por otro lado, días después de la llamada con Sheinbaum Pardo, el presidente estadunidense mencionó que el T-MEC le parece irrelevante; incluso ha mencionado que EU no necesita a México y Canadá, afirmando que la inversión llegará: “todos se están viniendo para acá. De todas partes del mundo están llegando”, y aunque la Presidenta ha dicho que está convencida que la relación comercial seguirá, la preocupación debería ser grande, porque la presión por parte de nuestro vecino es cada día más evidente y por lo que hemos visto, hasta el momento Trump no se detendrá.

La influencia de Trump podría resignificar la geopolítica mundial, priorizando esferas de influencia sobre multilateralismo. Su NSS 2025 abandona la competencia con China y Rusia por un enfoque en el hemisferio occidental, por lo que su visión puede cambiar el mundo como lo conocemos hasta ahora.

* Consultor en temas de seguridad, inteligencia, educación, religión, justicia y política