La comunidad de Hidalgo, devastada por aguaceros de octubre
Son varias familias que no tienen a dónde ir// “No es posible salirse así de fácil y las autoridades nada nos dicen de la reubicación”, deploran
Viernes 16 de enero de 2026, p. 21
Pachuca, Hgo., Familias de la comunidad de Chapula, en Tianguistengo, decidieron regresar a sus viviendas a pesar de que éstas se encuentran en zona declarada inhabitable, luego de las torrenciales lluvias de octubre pasado, que dejaron 22 personas fallecidas en la entidad y cuantiosos daños materiales, informó Gustavo Vivanco, representante de los afectados.
Explicó que varios lugareños, que fueron albergados en localidades cercanas, tomaron dicha decisión ante la falta de información de las autoridades de los tres niveles de gobierno sobre cuándo y dónde serán reubicados.
“Les da pena seguir en otra casa y se regresaron a Chapula a pesar de que se declaró inhabitable porque no se les da opción de dónde vivir. Algunos van por la mañanas a limpiar sus hogares, otros llegaron de nuevo a establecerse en la zona. Más o menos entre 150 o 170 personas retornaron”, comentó.
Vivanco aseguró que Chapula no se encuentra acordonada y no hay supervisión para evitar que la gente vuelva a los inmuebles; además, a tres meses de lo sucedido nadie les ha dado detalles sobre las acciones a seguir.
No fueron censadas para recibir apoyos 250 familias
Añadió que en Tianguistengo son 250 las familias que no fueron censadas para recibir los apoyos del gobierno federal, debido a que muchas perdieron los documentos de sus propiedades, identificaciones o no se encontraban en su domi-cilio cuando pasaron los trabajadores para hacer el registro de damnificados.
En la misma situación, dijo, están pobladores de otras demarcaciones de la zona otomí-tepehua, quienes en diciembre pasado acudieron a la delegación de Bienestar en la entidad, pero a la fecha no han sido atendidos. “Hay 500 (habitantes) que no fueron considerados”, recalcó.
En Zacualtipán, que se ubica a 16 kilómetros de Tianguistengo, los habitantes no sólo buscan ser incluidos en el censo, sino también ser reubicados; “hay 70 familias que están en riesgo de quedarse enterradas por un talud”, afirmó Gustavo Vicanco.
En este municipio, aunque los lugareños se resisten a perder su patrimonio, también temen una nueva inundación luego de que la zona fuera declarada en riesgo tras las fuertes precipitaciones de octubre pasado.
Yolanda Morales Hernández, quien reside en la colonia 11 de Abril, indicó que el área donde vive está en las inmediaciones de un bordo, por lo que las autoridades estatales y federales le dijeron a ella y a los vecinos que serían reubicados.
Sin embargo, señaló que no se les han informado a dónde se irán o el trámite que deben realizar para que les entreguen otra vivienda o un nuevo predio.
Recordó que después de los daños que dejó el temporal entre el 8 y 10 de octubre, tuvo que irse al albergue que habilitaron en el municipio; sin embargo, sólo podía quedarse ahí por las noches.
Narró que por las mañanas acudía a su casa para limpiarla y hacer de comer a sus hijos; no obstante, esa rutina duró sólo dos meses y luego cerraron el refugio, por lo que volvió a habitar su vivienda pese al peligro que eso representa.
Yolanda aseguró que no es la primera vez que se inunda su domicilio, pero sí la más severa y le preocupa que la casa de su madre, que está sólo a unos metros de la suya, pero en una zona más alta, también resulte afectada en las siguiente temporada de lluvias, por lo que hizo un llamado a las autoridades a darles mayor información.
“El presidente municipal (el petista Amado Pérez Hernández) nos dijo que es un área donde no se puede vivir, pero así de fácil no es posible salirse. Y nadie nos dice nada de la reubicación”, refirió.
Por su parte, Ricardo Sánchez Hernández, delegado de la colonia La Joya, afirmó que el alcalde les dijo que antes de que terminara octubre les avisarían qué zonas eran consideradas de riesgo, pero el oficio no llegó hasta un mes después de las inundaciones.
Agregó que a los pobladores les pidieron abandonar sus casas por encontrarse en áreas de peligro, pero muchos no lo hacen porque no tienen a dónde ir y las autoridades no les han dado opciones.
Por otra parte, el secretario de Educación Pública de la entidad, Natividad Castrejón Valdez, informó que ya comenzó la entrega de material y equipamiento escolar en las comunidades perjudicadas por las precipitaciones de octubre, como parte de las acciones prioritarias para permitir la reanudación de actividades en diversos planteles que resultaron dañados.
Sólo ayuda en especie
El funcionario explicó que, más que una asignación directa de recursos económicos, lo que se ha enviado hasta el momento es apoyo en especie, proveniente tanto del ámbito estatal como federal, con el objetivo de cubrir las necesidades más urgentes.
“Ha estado llegando material y se ha repartido en las zonas donde las escuelas están en condiciones de trabajar. Nos han llegado computadoras, mesas, bancos, escritorios, ventiladores, entre otros insumos”, reconoció.
En cuanto al diagnóstico general, Castrejón Valdez detalló que un total de 86 planteles educativos resultaron con algún tipo de afectación a consecuencia de la vaguada monzónica que impactó diversas regiones del estado.
De estos, 14 tuvieron daños graves, 27 moderados y 45 leves, además de que existen dos escuelas a las que aún no se ha podido acceder debido a que los caminos permanecen inhabilitados.












