Tiene presupuesto sin precedente y goza de total impunidad: críticos
Miércoles 14 de enero de 2026, p. 19
Washington y Nueva York. El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) se convirtió en la fuerza federal de seguridad más grande de Estados Unidos y una de las más numerosas del mundo. Está encargada de perpetrar la brutal campaña antimigrante del gobierno de Donald Trump con el uso frecuente de violencia y abusos no sólo contra indocumentados, sino también hacia estadunidenses que se oponen a sus operativos, hasta ahora con absoluta impunidad.
Gran parte de la atención mediática en los primeros días del año se centró en el asesinato videograbado de una ciudadana estadunidense desarmada que se oponía a las tácticas del ICE en Mineápolis, pero también en estos primeros 10 días de 2026 otros cuatro inmigrantes murieron bajo la custodia de esta corporación. El año pasado 31 personas fallecieron en arrestos del cuerpo de seguridad, que fue un récord.
La agencia federal, incorporada al Departamento de Seguridad Interna, fue creada en 2003. Recientemente creció hasta sumar 22 mil agentes a principios de 2026. Esos números no incluyen los 20 mil efectivos de la Patrulla Fronteriza ni los miles más que han sido asignados a operaciones antimigrantes de otras corporaciones federales.
ICE incrementó también la población detenida bajo su custodia, en promedio diario de 40 mil a más de 70 mil, y amplió su red de centros de detención a casi 200, muchos de los cuales son administrados por contratistas privados, como negocio.
El Congreso aprobó una legislación el año pasado con el fin de triplicar el presupuesto para operaciones de control migratorio hasta alcanzar un récord de 170 mil millones.
Además del reclutamiento de agentes a niveles sin precedente, el gobierno federal ha dedicado un fondo de 280 millones para contratar a cazadores de recompensas privados con el fin de ubicar a indocumentados. Asimismo, amplió el uso de bancos de datos privados para identificar a personas que podrían ser indocumentadas.
Las medidas antimigrantes ejecutadas por agentes enmascarados con armas de fuego y gas pimienta son justificadas oficialmente como parte de una ofensiva contra inmigrantes delincuentes violentos, pero en los hechos la mayoría de los capturados no tienen historial criminal, y no se oculta que la abrumadora mayoría son gente morena.
La justificación oficial de que los agentes estén enmascarados y sin identificación personal es para protegerlos contra supuestas amenazas por criminales y de la “izquierda radical” contra sus familias en represalia, aunque hasta ahora no se tiene pruebas de eso.
Ambiciosa meta
La meta anunciada por Trump durante su candidatura fue deportar un millón de inmigrantes en el primer año de su presidencia, pero según datos oficiales analizados por el Migration Policy Institute (MPI), en una investigación difundida ayer, el número de expulsados en 2025 fue de 622 mil –una cifra inferior al total de retornados en el último año del mandato de Joe Biden.
Sin embargo, esos datos no incluyen los “autodeportados” a consecuencia de la táctica de provocar la huida de inmigrantes por amenazas, intimidación y hasta la separación de familias, incluidos niños.
La secretaria de Seguridad Interna, Kristi Noem justificó de inmediato el asesinato de la ciudadana estadunidense, blanca y madre de tres hijos, Renee Good, en Mineápolis el pasado jueves, al afirmar que el agente que disparó tres balas a su cabeza actuó en defensa propia y calificó el incidente de “un acto de terrorismo doméstico”. Ella y otros funcionarios y políticos alineados a Trump han insistido en que todo es culpa de la “izquierda radical” y otros que se oponen a deportar a “criminales”.
Embestida presidencial
Este martes, Trump atacó a quienes se atreven a criticar las operaciones del ICE, como el ataque en Mineápolis, al insistir que los “patriotas de ICE” sólo deportan criminales, asesinos, narcotraficantes, violadores y huidos de manicomios de otros países. Acusó que a los demócratas “les encantan los disturbios que los anarquistas y agitadores profesionales” están causando, y concluyó: “no teman, gran pueblo de Minesota, está por llegar el día de saldar cuentas y de retribución”.
Críticos, desde alcaldes, jefes de policía y gobernadores de los estados donde se han realizado operativos masivos por ICE, hasta organizaciones de derechos civiles, escuelas y comerciantes señalan que esa “invasión” del gobierno federal genera lo opuesto a su objetivo oficial de reducir el crimen, provoca caos.
Afirman que, por ejemplo, escuelas públicas en Mineápolis y alrededores donde hay operativos de ICE se han cerrado para proteger a los estudiantes no de criminales, sino por la inseguridad generada por los agentes federales.
Como casi todos los días, agentes de ICE continuaron su asalto en Mineápolis con el uso de gas lacrimógeno o de pimienta contra inconformes y “observadores ciudadanos” justo en la misma zona donde fue asesinada Good la semana pasada.
Sin embargo, miles de ciudadanos de una amplia gama de organizaciones o a título individual no dejan de manifestarse en las calles para demandar la expulsión de ICE de sus pueblos y ciudades. Organizan brigadas para proteger a inmigrantes.
El caucus progresista del Congreso federal demandó ayer una reducción del presupuesto del ICE y del Departamento de Seguridad Interna, y exigió un mayor rendimiento de cuentas sobre las acciones de sus efectivos. Hasta el liderazgo demócrata, que se luce por su cautela, se vio obligado a comentar.
“Están fuera de control, con máscaras sin cámaras de monitoreo, sin rendir cuentas ni órdenes judiciales, arrestando y en algunos casos deportando ciudadanos estadunidenses”, declaró Hakeem Jeffries, el líder de la bancada demócrata de la Cámara baja.
“Esta es una nueva era en política migratoria en este país”, declaró la ex comisionada sobre el tema Doris Meissner, ahora con MPI, en un foro este martes, al agregar que esto queda “completamente ilustrado por lo que ocurre en Mineápolis”.
“La magnitud de la propaganda que vemos de este gobierno está más allá de la imaginación” en torno al tema migratorio, explicó el periodista Nick Miroff de The Atlantic en ese mismo foro, y señaló que además de grabaciones y redes sociales, incluye hasta un video de rap del director de la Patrulla Fronteriza. El objetivo está más allá de ser ambicioso: el Departamento de Seguridad fijó su meta; la deportación de 100 millones, casi un tercio de la población total del país. Y lo acompañó con un dibujo del paraíso que se lograría: https://x.com /DHSgov/status/2006472108222853 298?s=20.
Aunque está muy lejos de lograr tal meta, sus tácticas sí han tenido un impacto dramático. Por primera vez en por lo menos medio siglo más inmigrantes se fueron de Estados Unidos que los que ingresaron en 2025, según un cálculo de Brookings Institution.
Para otros, ICE es la amenaza. El senador Bernie Sanders declaró que “estoy muy preocupado porque la agencia se volvió un ejército doméstico para Trump y eso va mucho más allá del tema migratorio. Es más sobre cómo este país procede hacia el autoritarismo y el temor”.











