Crecieron 4.1%
Miércoles 14 de enero de 2026, p. 15
En 2025 México rompió por tercer año consecutivo su record de importación de maíz, tanto amarillo como blanco, con un volumen de 24 millones 590 mil toneladas, 4.1 por ciento más que las 23 millones 630 mil toneladas de 2024, dio a conocer Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).
Según información que el organismo adelantó a este medio, del total comprado –principalmente a Estados Unidos–, 900 mil toneladas fueron de maíz blanco, usado en la cadena de la masa y la tortilla, un aumento de 350 por ciento frente a las 200 mil toneladas del año previo.
Pese a su notable incremento, las compras de maíz blanco no rompieron récord, pues en 2011 se importaron 1.5 millones de toneladas; en 2012, 1.4 millones; en 2015, 900 mil toneladas, y en 2016 y 2018, 1.1 millones.
Aunque México es el noveno productor agroalimentario del mundo y el decimocuarto exportador, es el mayor importador de maíz amarillo y blanco.
Históricamente, el país había sido casi autosuficiente en producción de maíz blanco; sin embargo, las importaciones se han disparado debido a la creciente competitividad del grano importado, sobre todo de Estados Unidos, a precio más bajo.
“La sobreoferta global y los precios internacionales deprimidos, especialmente de maíz procedente de Estados Unidos, continúan impulsando mayores volúmenes de importación a costos más bajos, lo que beneficia a la industria, pero presiona la producción nacional”, explicó Juan Carlos Anaya, director general del GCMA.
En 2025 Estados Unidos obtuvo una cosecha récord de maíz, lo que abarató el precio internacional del grano. Además, el peso se apreció fuertemente frente al dólar, lo que abarata las importaciones y, según Anaya, hay un mercado interno estancado por falta de rentabilidad para los productores nacionales.
RespectO al maíz amarillo, usado como forraje y para fabricar productos derivados, Julio Berdegué, secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, explicó en noviembre pasado que el aumento de las importaciones se debe a una mayor demanda de proteína animal, lo cual atribuyó al aumento del salario mínimo y a que parte de la población salió de la pobreza.











