Alza de 3.87% en el segmento: Inegi
Lunes 12 de enero de 2026, p. 17
El respiro que dio la inflación en 2025 se percibió menos en los bolsillos de las personas con ingresos de entre tres y seis salarios mínimos (de 834 a mil 660 pesos al día), pues en este segmento la variación fue mayor a la media nacional, señalan datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El índice nacional de precios al consumidor (IPC) registró un avance de 3.69 por ciento anual en 2025, una sorpresa positiva, en medio de los altibajos del año.
Sin embargo, este alivio no fue uniforme entre todos los grupos de ingreso (clasificados por el Inegi por consumo individual): el INPC fue más alto para el segmento de clase media, que resintió un aumento de 3.87 por ciento anual.
Los hogares de la clase media (que perciben entre tres y seis salarios mínimos) resintieron en mayor proporción el aumento de los precios al consumidor en 2025 sobre los otros grupos, debido al impacto alcista del precio de restaurantes, servicios de alojamiento, 7.35 por ciento anual; servicios educativos, 5.86 por ciento; cuidado personal, 5.84 por ciento anual, y salud, 5.11 por ciento, principalmente.
De acuerdo con los datos del Inegi, la inflación en los hogares que perciben arriba de seis salarios mínimos fue de 3.67 por ciento anual el año pasado, prácticamente la misma tasa nacional.
El aumento de precios en restaurantes y servicios de alojamiento fue de 7.15 por ciento; servicios educativos, 5.65 por ciento y cuidado personal, protección social, 5.65 por ciento.
Por su parte, el grupo más vulnerable de la población (que recibe hasta un salario mínimo, 278 pesos) destacó sobre los otros debido al menor impacto del alza de precios, con una inflación de 2.95 por ciento, muy por debajo de la nacional.
Sin embargo, en este segmento se registró el mayor incremento en restaurantes y servicios de alojamiento, con un alza anual de 7.78 por ciento; cuidado personal y salud, 6.22 por ciento; servicios educativos, 5.71 por ciento.
La inflación de alimentos y bebidas no alcohólicas para este segmento de la población fue de 1.24 por ciento, mientras para los que perciben más de seis salarios mínimos fue de 3.99 por ciento y para aquellos que ganan entre tres y seis salarios, 3.55 por ciento.
Los hogares de bajos ingresos destinan hasta 51 por ciento de su gasto a alimentos y bebidas, mientras los de altos ingresos gastan alrededor de 29 por ciento de su ingreso a esta categoría.
El componente subyacente, determinante para la tendencia de mediano plazo al excluir elementos volátiles, revela un panorama mixto. El componente no subyacente, de precios volátiles, continuó ayudando a reducir la inflación general por debajo de sus promedios históricos y ha mitigado las presiones inflacionarias externas.











