Domingo 11 de enero de 2026, p. 10
En México es posible identificar un proceso de “desafiliación” de los jóvenes, ya sea de la escuela, la participación política o la familia, porque se trata de instituciones que “no han logrado adaptarse a los múltiples cambios que viven, lo que no quiere decir que no estén resolviendo muchos problemas que nosotros no enfrentamos, como la incertidumbre constante”, señaló José Antonio Pérez Islas, especialista en temas de juventud y consultor de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
En entrevista con La Jornada, alertó: “no podemos homogeneizar a los jóvenes por generaciones –z, millennial, alfa o cristal– cuando en realidad estamos ante un fenómeno mucho más complejo”.
Dijo que la salud mental es un tema “muy relevante”. Limitarse a una visión de enfermedad o malestar, “puede revictimizar a los jóvenes, a quienes no podemos catalogar de tal o cual generación, como si todos fueran iguales”.
Pocas veces, afirmó, se enfocan los problemas que enfrentan desde las instituciones, que, “en muchos casos, responden a las necesidades y situaciones que enfrentábamos en el siglo XX, pero no en el presente; y un ejemplo es la escuela”
Ex coordinador de las Encuestas Nacionales de Juventud 2000 y 2005 –aplicadas en México, de las que adelantó que en los próximos meses dará a conocer los resultados de una nueva encuesta– destacó que el modelo institucional que prevalece, “no ha logrado avanzar al mismo ritmo de las transformaciones que están enfrentando los jóvenes en el país, y en general, en el mundo”.
Pérez Islas detalló que el proceso de “desafiliación” –que estimó enfrentan al menos 40 por ciento de los muchachos en México– “tiene un elemento relevante, porque al contrario de la exclusión, es un proceso paulatino que se está dando en muchos ámbitos de la vida juvenil”.
Agregó que, de forma casi imperceptible, se han ido alejando de las instituciones, y no sólo de las más tradicionales, como la escuela, la política o la familia, a la cual aún consideran la gran protectora. “Es evidente que hay un desgaste, incluso en la sexualidad, y lo peor es que se van quedando solos”.
La mayoría de las soluciones que se busca aplicar, dijo, casi siempre desde las políticas públicas, “van a lo individual, cuando la respuesta podría ser todo lo contrario: la construcción de comunidades”.
El también ex coordinador del Seminario de Investigación en Juventud de la UNAM, subrayó que pese a los desafíos que enfrenta este sector de la población, “han logrado enfrentar de forma muy eficiente las malas condiciones que les ha tocado vivir, y lo están haciendo con instrumentos y mecanismos, quizá muy novedosos que todavía no logramos entender”.












