Más de 55 mil mdp a Noviembre
Lunes 5 de enero de 2026, p. 22
Los niveles de impago de los créditos que los bancos privados otorgan para el consumo de las familias mexicanas alcanzaron en noviembre pasado un nuevo máximo desde que hay registros, al superar 55 mil millones de pesos, de acuerdo con información del Banco de México (BdeM).
La información más reciente del instituto central señala que en ese mes el saldo de la cartera vencida alcanzó 55 mil 972 millones de pesos, un aumento de 20.9 por ciento en términos nominales –sin descontar la inflación– respecto a los 46 mil 264 millones reportados en noviembre de 2024.
Al descontar la inflación, el crecimiento del saldo vencido en términos reales fue de 17.1 por ciento.
Es la cifra más alta desde que hay registros en el BdeM. Este rubro incluye todos aquellos préstamos que no han recibido al menos un pago en los últimos 90 días. El segmento de créditos al consumo incluye las tarjetas de crédito, los préstamos descontados a los trabajadores vía nómina y los créditos personales.
Al concluir noviembre, el portafolio de financiamiento vigente de los préstamos al consumo era de un billón 626 mil 159 millones de pesos. El saldo vencido equivale a 3.4 por ciento de ese monto, de acuerdo con el banco central.
El repunte de la morosidad coincide con el inicio de la temporada de mayor consumo del año, periodo en el cual las familias recurren más a diversos instrumentos de crédito para financiar gastos asociados a compras de fin de año, viajes, celebraciones y pagos diferidos.
De forma tradicional, según las propias instituciones financieras, el último trimestre se caracteriza por un mayor uso de tarjetas de crédito y préstamos personales y también hay más transacciones, lo que eleva el riesgo de incumplimiento de los acreditados.
La información del BdeM indica que hacia el cierre del año el saldo de los créditos al consumo suele crecer, impulsado por promociones como pagos a meses sin intereses y un mayor uso del financiamiento bancario como complemento del ingreso disponible.
Sin embargo, este mayor apalancamiento se refleja con rezagos y crecimiento de la cartera vencida una vez que las familias enfrentan el ajuste de sus finanzas al comenzar el año, periodo coloquialmente conocido como cuesta de enero.
El segmento con el monto más alto de impago son los créditos personales, que alcanzaron un saldo de 17 mil 868 millones de pesos, cifra 52.1 por ciento superior en términos nominales y 48.3 por ciento real respecto a los 11 mil 745 millones reportados en noviembre de 2024.
Luego se situaron las tarjetas de crédito, cuyo portafolio vencido llegó a 17 mil 422 millones de dólares al concluir el undécimo mes del año pasado, lo que refleja un repunte de uno por ciento en términos nominales respecto a los 17 mil 239 millones reportados en noviembre de 2024.
En el segmento de financiamientos de nómina, el saldo de la cartera vencida se ubicó en 12 mil 510 millones de pesos, cifra 11.4 por ciento mayor en términos nominales y 7.5 por ciento real respecto a los 11 mil 225 millones registrados al cierre del onceavo mes de 2024.
¿Qué pasa si no se paga a tiempo?
De acuerdo con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), el impago de un crédito tiene efectos inmediatos sobre las finanzas de los hogares, al generar intereses moratorios, comisiones adicionales y el vencimiento anticipado de las obligaciones, además de afectar el historial crediticio ante las sociedades de información.
El organismo advierte que, una vez que un financiamiento se califica de vencido, el adeudo puede incrementarse de forma acelerada, particularmente en productos como tarjetas de crédito y préstamos personales, cuyas tasas de interés son más elevadas –ya que están pactadas a réditos variables–; al mismo tiempo, los cargos por atraso se acumulan mes con mes.
Para prevenir estas consecuencias, la Condusef sugiere a los usuarios identificar de manera temprana dificultades de pago y acercarse a su institución financiera para solicitar opciones de restructura o planes de regularización, mecanismos que pueden evitar que el financiamiento sea clasificado como vencido o podrían ayudar a liquidar más rápido una deuda sin afectar tanto el historial.
En el caso de las tarjetas de crédito, el organismo subraya la importancia de cubrir al menos el pago para no generar intereses y evitar el uso sistemático del pago mínimo, práctica que incrementa el saldo total adeudado y extiende el plazo de la deuda.












