Este año se conmemora el centenario natal del artista y el noveno aniversario de su fallecimiento // La ceremonia en su honor será en agosto en la sala Manuel M. Ponce
Lunes 5 de enero de 2026, p. 2
En 2026 se conmemora el centenario natal de Arturo García Bustos y el noveno aniversario de su fallecimiento, ocurrido el 7 de abril de 2017.
Con este motivo, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal) le rendirá un homenaje en agosto en la sala Manuel M. Ponce, del Palacio de Bellas Artes, informó su hija, la arquitecta Rina García Lazo. Hasta el momento no hay ninguna exposición retrospectiva programada, aunque la familia está abierta a sugerencias.
El pintor, muralista y grabador nació el 8 de agosto de 1926 cerca del Zócalo capitalino, por la Plaza del Volador, aunque solía decir que era de Oaxaca, por el gran amor que sentía por ese estado. Realizó, incluso, el mural Oaxaca en la historia y en el mito (1979-1980) en la escalera monumental del Palacio de Gobierno, y años después pintó El mundo de la dualidad, la cosmogonía zapoteca y mixteca (1986-1987) en la escalera lateral izquierda del mismo edificio.
García Bustos fue el integrante más joven del grupo de Los Fridos, alumnos de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda que estudiaron con Frida Kahlo en su casa de Coyoacán. Su relación con la artista se extendió a Diego Rivera, de quien fue ayudante. En esos círculos conoció a Rina Lazo, artista de origen guatemalteco y también asistente de Rivera, con quien se casó en 1949.
Antes de ingresar a La Esmeralda, en 1943, estudió el bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria número 1 y asistió como oyente a la Escuela Nacional de Artes Plásticas. En La Esmeralda también tuvo de maestros a Feliciano Peña, Agustín Lazo y María Izquierdo.
García Bustos perteneció a una tercera generación de artistas relacionados con la Escuela Mexicana. En su discurso de ingreso en 1977 como académico de número a la sección de gráfica de la Academia de Artes dejó constancia de su admiración por José Clemente Orozco, “quien me permitía subir a su andamio mientras trabajaba”; a Kahlo, “contemplarla en su estudio pintando su cuadro La columna rota”, y “ver trazar el muro a Rivera con su seguridad de maestro, sin despegar el carbón de su mano, figura tras figura como si éstas ya estuvieran delineadas y él únicamente las acariciaba”.
En el mismo documento, García Bustos habló de su ingreso al Taller de Gráfica Popular (TGP): “En 1947 me uní a este grupo de artistas. Llegué por mi admiración a la labor que realizaban y en especial hacia al maestro Leopoldo Méndez, quien era el espíritu de esta agrupación”. El TGP contaba con la colaboración, entre otras figuras, del arquitecto Hannes Mayer, el último director de la Bauhaus de Dessau, quien les decía: “Cada uno debe saber granear su piedra. Es preciso que cada artista domine las tareas básicas de la realización de sus ediciones en la imprenta, la formación tipográfica, la selección del papel adecuado, la supervisión de la ejecución”.
Fue en ese “taller-escuela” que se formó como grabador: “la gráfica de sentido social y la experiencia del trabajo colectivo fueron a mi juicio nuestra aportación”. A lo largo de su trayectoria se comprometió con las luchas humanistas y las ideas libertarias de los pueblos latinoamericanos. En 1945, García Bustos había formado con los otros tres Fridos –Arturo Estrada, Guillermo Monroy y Fanny Rabel– el Grupo de Artistas Jóvenes Revolucionarios. De acuerdo con el artista, en medio siglo “hemos visto nacer y morir infinidad de ‘ismos’, de los cuales muy pocos serán los que persistan, que resistan el juicio de la historia”.
En cuanto al muralismo, el primer proyecto en el que participó, con los otros tres Fridos, fue el mural colectivo en la fachada de la pulquería La Rosita, en Coyoacán, en 1943. La ejecución de Amamos la paz y el mundo de cabeza por la belleza, realizado al óleo sobre aplanado, formó parte del programa de estudios de los cuatro discípulos de Kahlo. Fue inaugurado la mañana del 19 de junio con una fiesta popular.
Dos años después formó parte del equipo que, bajo la dirección de Kahlo, pintó al temple el mural Madres solteras, en la Casa de la Mujer Josefa Ortiz de Domínguez, Lavaderos Públicos, también en Coyoacán. Otros proyectos incluyeron el fresco Amantes primitivos (1947) en el hotel Posada del Sol, en la colonia Doctores; Zapata, realizado en vinilita sobre cemento, en la Escuela Primaria de Temixco, Morelos (1948); una serie de siete murales con temática agraria en la Sociedad Cooperativa Ejidal, en Atencingo, Puebla, con Rina Lazo y Atilio Carrasco (1952).
También, el fresco Pobladores de las siete regiones de Oaxaca en la Sala de la Etnografía de Oaxaca, del Museo Nacional de Antropología (1964); una serie de 16 grabados murales para decorar la Casa Museo Venustiano Carranza en Cuatro Ciénegas, Coahuila (1969); nueve paneles murales para la Casa del Obrero Mundial en Ciudad de México (1971); La universidad en el umbral del siglo XXI (1988-1989), en la estación Universidad, del Metro, y el fresco La herencia tepaneca en el umbral del tercer milenio, en la Casa de la Cultura de Azcapotzalco, entre otros murales.
Durante muchos años enseñó grabado, pintura y dibujo en escuelas de México y Guatemala. Fundó el Taller de Grabado en la Casa del Lago en Chapultepec. En 1977 fue objeto de la exposición retrospectiva Gráfica comprometida en el Museo del Palacio de Bellas Artes y La imagen del México posrevolucionario, en el Museo Nacional de la Estampa. Al año siguiente, este recinto le organizó la retrospectiva Pasión creativa, arte militante.












