o deja de conmover la desaparición de una star: una de esas estrellas que flotan en el firmamento, desde donde dejan emanar sus destellos. No recuerdo tantas expresiones de tristeza y de emoción desde la muerte de Marylin Monroe como las que despierta ahora la de Brigitte Bardot. Me refiero exclusivamente a los fallecimientos de personajes del mundo cinematográfico, nada qué ver con personalidades de la política como el Che Guevara o del deporte como el boxeador Muhammad Ali o el nadador Johnny Weyssmuller.
Cierto, la muerte de Marylin Monroe fue envuelta por el misterio, pues se elevaron las sospechas de un posible suicidio. La desaparición, ahora, de Brigitte Bardot es la muerte natural debida a la edad. Bardot tuvo la fortuna de llegar a sus 91 años y morir, podría decirse, con una sonrisa, en perfecta salud.
Brigitte Bardot tiene una doble biografía. La primera corresponde a su muy célebre vida de actriz, existencia a la que ella decidió poner un punto final para dedicarse a su deseo profundo de proteger a los animales.
Esta defensa de focas, perros, caballos, tigres y de cuanto ser no humano hay sobre la Tierra ocupó la segunda y más larga parte de su vida, ya que esta auténtica pasión comenzó con su retiro de la cinematografía en 1973.
Su celebridad como estrella del cine ha causado seguramente la analogía que la crítica cinematográfica ha hecho de Marylin Monroe y ella.
En realidad, no hay más parecido entre ellas que la fama mundial. El nombre de Monroe es inventado para su lanzamiento en la pantalla, el de Brigitte es verdadero, pues su nombre de nacimiento es Brigitte Anne-Marie Bardot. Marylin es huérfana y, al parecer, fue violada por su padrastro. Brigitte nace en el seno de una familia católica de la burguesía francesa y recibe una educación privilegiada.
Dejo atrás las comparaciones y diferencias entre Monroe y Bardot para seguir con algunas peripecias de la vida de Brigitte.
Su padre fue ingeniero y ejerció de industrial propietario de las fábricas Bardot. En sus horas libres, escribe poesía.
La madre de BB pertenece a una familia de la burguesía y pasa parte de su juventud en Milán, donde sus padres tienen un palco en el teatro de La Scala.
De esa época data su deseo de devenir bailarina y actriz. Conoce a Louis Bardot en 1933 y se casa con él ese mismo año. Hay 16 años de diferencia entre ellos y se hablan de vos. El personal doméstico habita en los desvanes. La madre de Brigitte no hizo nunca la cocina, pero creó un taller de sombreros. Después de la Segunda Guerra Mundial ejerció la actividad de modista y luego la de alta costura.
Apasionados por el cine, los padres de Brigitte tienen la costumbre de filmar a su familia con una cámara de aficionado, práctica que no era corriente en la época. Existen numerosos filmes de Brigitte desde sus dos días hasta sus 16 años.
Una secuencia filmada por su madre en 1939 muestra a Brigitte en un guion de una historia de amor campestre con un niño, secuencia que incluye varias escenas de besitos.
Difundida en la televisión, la periodista invitó a Michel Igon, el niño de entonces, quien recordó la severidad del padre de Brigitte, quien los dirigía a veces a cachetadas.
Durante su infancia, Brigitte se siente fea y malquerida. Trae un aparato dental y anteojos. “Fui educada por padres de derecha, de una burguesía austera, los cuales me dieron una educación muy estricta.
“Conocí los latigazos y no salía más que vigilada por una gobernante.”
Su madre no dudaba en cachetearla si su cuerpo se agachaba. Gracias a esa disciplina obtuvo el porte altivo de su cabeza.
¿Podría concluirse que la dureza de una educación tan estricta conduce a la actuación tan libre como sensual del papel interpretado por Brigitte Bardot en Y Dios… creó la mujer. En todo caso, creó a BB.











