Opinión
Ver día anteriorMartes 21 de abril de 2026Ediciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
 
México SA

Maru Campos viola la ley // Agentes, como en su casa // “Estaban”, pero “no estaban”

Foto
▲ La gobernadora de Chihuahua aventó la papa caliente a su fiscal general.Foto Cuartoscuro
A

llá por diciembre de 2020, a días de ser aprobada la reforma a la Ley Seguridad Nacional promovida por el entonces presidente López Obrador, el entonces fiscal general de Estados Unidos (en el primer mandato de Donald Trump), William P. Barr, hacía pública su “preocupación” porque tal modificación legal, entre otros elementos, regularía y acotaría la actuación de agentes de la DEA en territorio mexicano “y en general” a los integrantes de todas las agencias gringas –y de otras naciones– acostumbradas a meter la mano a fondo en nuestro país sin pedir permiso a nadie y con la complacencia del régimen neoliberal.

Con lágrimas de cocodrilo, dicho funcionario se quejaba de que los citados cambios “harían que estuvieran menos seguros los ciudadanos, tanto de México como de Estados Unidos; la aprobación de esta legislación sólo puede beneficiar a las organizaciones trasnacionales violentas y a otros delincuentes que estamos combatiendo de manera conjunta”. Y se quedó tan fresco.

Lo cierto es que, transcurrido el tiempo, el aparato de “inteligencia” de EU se ha pasado la nueva legislación por el mismísimo arco del triunfo y de lo mucho que al vecino del norte le “preocupaban” las citadas modificaciones da puntual cuenta el más reciente suceso en Chihuahua, con la impresentable panista Maru Campos a la cabeza, como encubridora y violadora de una legislación de alcance nacional:

“Dos oficiales instructores de la embajada de Estados Unidos en México; el director general de la Agencia Estatal de Investigación de Chihuahua, Pedro Román Oseguera Cervantes, y el policía ministerial Manuel Genaro Méndez Montes murieron cuando el vehículo en que se trasladaban cayó a un barranco después de un operativo para desmantelar seis laboratorios de producción de drogas sintéticas presuntamente pertenecientes al cártel de Sinaloa en el municipio de Morelos en la sierra Tarahumara, informó el titular de la Fiscalía General del Estado, César Jáuregui Moreno. Los agentes estadunidenses se encontraban ‘haciendo labores de entrenamiento’ y por la tarde un vocero de la embajada dijo a La Jornada que ‘colaboraban con las autoridades de Chihuahua en la lucha contra las actividades de los cárteles’” ( La Jornada, Jesús Estrada y Emir Olivares).

Y como si nadie hubiera violado la ley, otro agente que despacha como embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, se limitó a “lamentar profundamente la trágica pérdida de dos miembros del personal de esta representación diplomática (quienes, obviamente, no trabajaban en el “área de oficina”, como suelen encubrirse los sicarios con placa que están operativos)… Reconocemos su dedicación e incansables esfuerzos para enfrentar uno de los mayores desafíos de este tiempo. Nuestros pensamientos y oraciones”. Ajá, ¿y quién les abrió la puerta para que se metieran donde no deben?

De ese tamaño es la “preocupación” gringa por las modificaciones –hace ya cinco años y pico– a la Ley de Seguridad Nacional. Es decir, en los hechos violan la soberanía y sus agentes siguen operando, pero ya no de la mano del gobierno federal, sino de los estatales.

Maru Campos aventó la papa caliente al fiscal general del estado, César Jáuregui. Un comunicado oficial asegura que para “evitar especulaciones y malos entendidos” (sic), el funcionario dijo que “únicamente participaron elementos de la Agencia Estatal de Investigación y del Ejército Mexicano. Descarta la intervención de elementos extranjeros; sin embargo, instructores procedentes de Estados Unidos sí se encontraban en la entidad en una comunidad aledaña, pero con otros fines, como el manejo de drones. Conviene explicar para precisar los hechos que están generando algo de confusión”.

¿“Confusión”? No: violación a las leyes mexicanas, promovida por la gobernadora panista Campos y “justificada” por su fiscal Jáuregui. Para ese par de impresentables, los agentes sí “estaban”, pero no “estaban” y, según ellos, sólo por una mera “causalidad” se “encontraron” en el camino sólo para morir juntos tras “desmantelar” narcolaboratorios. Qué cara más dura.

A la presidenta Sheinbaum nada grato le cayó la noticia. En la mañanera de ayer subrayó: “no teníamos conocimiento de que hubiera un trabajo directo entre el estado de Chihuahua y personal de la embajada de Estados Unidos en México. Estamos revisando si hay alguna violación a la Ley de Seguridad Nacional; no hay operaciones conjuntas en tierra ni aire. El respeto a nuestra soberanía está por encima de todo”.

Las rebanadas del pastel

Guerra científica: en la Casa Blanca dicen que Trump agredió a Irán “porque tuvo un presentimiento”. De ese nivel.

X: @cafevega