Martes 21 de abril de 2026, p. 23
Al menos 60 personas, entre ellas decenas de veteranos del ejército de Estados Unidos y sus familiares, fueron detenidos ayer al participar en una protesta contra la guerra de Irán en la que ocuparon el edificio de oficinas Cannon, de la Cámara de Representantes en Washington DC.
La manifestación fue organizada por varios grupos de veteranos, entre ellos About Face, el Centro para la Conciencia y la Guerra (CCW, por sus siglas en inglés), Veteranos por la Paz, Defensa Común, la Coalición de Resistencia de Fayetteville, Familias Militares Hablan y 50501 Veteranos, informó el portal de noticias estadunidense The Hill.
Los quejosos portaban tulipanes rojos en honor a los iraníes caídos en ataques estadunidenses –unos 3 mil 500, según las autoridades de ese país– y mostraron pancartas con el lema “Fin a la guerra contra Irán”.
Además, efectuaron una ceremonia de plegado de banderas para simbolizar a los 13 militares estadunidenses fallecidos en el conflicto bélico y coreaban consignas contra la guerra antes de ser inmovilizados por la policía y escoltados fuera del inmueble, según muestran videos publicados en redes sociales.
CCW, que indicó que los manifestantes exigían que el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, se reuniera con ellos para aceptar la bandera doblada y comprometerse a no seguir financiando la guerra, denunció la detención de su director ejecutivo, el veterano de la guerra de Irak Mike Prysner, quien ha calificado el conflicto como “profundamente impopular y una crisis para la administración (de Donald) Trump.
“La guerra a la que me enviaron se cobró sin sentido la vida de miles de estadunidenses y un millón de iraquíes”, afirmó Prysner antes de su arresto. “He pasado las últimas dos décadas deseando retroceder en el tiempo y negarme a ir”, indicó al recordar a las tropas estadunidenses que “la objeción de conciencia es un derecho legal”, y destacó que más de 100 integrantes de las fuerzas armadas ya presentaron solicitud de objeción de conciencia.
Por otra parte, la secretaria de Trabajo de Estados Unidos, Lori Chavez-DeRemer, dejó el gabinete del presidente Donald Trump, informó ayer la Casa Blanca. El anuncio se produjo después de varias acusaciones de abuso de poder en el cargo, entre ellas por haber tenido una relación con un subordinado y consumir alcohol en el trabajo.
Chavez-DeRemer es la tercera integrante del gabinete que deja el cargo después de que el mandatario despidió a la criticada secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, en marzo pasado, y apartó a la titular de Justicia Pam Bondi a principios de este mes.
A diferencia de los casos de Noem y Bondi, la salida de Chavez-DeRemer fue dada a conocer por un asesor de la Casa Blanca y no por el presidente.
“La secretaria de Trabajo, Lori Chavez-DeRemer, dejará el gobierno para asumir un puesto en el sector privado”, informó el director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, en la red social X. “Ha hecho un trabajo fenomenal en su función al proteger a los trabajadores estadunidenses, implementar prácticas laborales justas y ayudarlos a adquirir habilidades adicionales para mejorar sus vidas.”
Con información de Ap











