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Especialista ayudó a controlar el número creciente de asistentes
 
Periódico La Jornada
Martes 21 de abril de 2026, p. a12

Boston. Correr el Maratón de Boston ya es bastante duro sin tener que abrirse paso a empujones desde Hopkinton hasta Copley Square.

Por ello, los organizadores de la carrera de este año recurrieron a un experto en ciencia de multitudes para que les ayudara a gestionar a los más de 32 mil participantes mientras recorrían los 42.195 kilómetros.

“Hay cosas que no podemos cambiar porque son la esencia del Maratón. No puedo centrarme demasiado en la ciencia al hablar de la carrera, debería seguir siendo como es, porque eso es lo que apasiona a los corredores”, afirmó Marcel Altenburg, profesor titular de ciencia de masas en la Universidad Metropolitana de Manchester, en Gran Bretaña.

El objetivo es que los corredores tengan una experiencia más agradable, a pesar de que el número de participantes ha aumentado de 15 en 1897 hasta 38 mil para satisfacer la demanda de la edición número 100 en 1996. Desde 2015, se ha estabilizado en torno a los 30 mil.

A medida que la carrera avanzaba, puso a prueba los límites de las estrechas carreteras de Nueva Inglaterra.

El control del evento

El ex capitán del ejército alemán y corredor de ultramaratones, ha trabajado con las principales carreras, grandes eventos deportivos, aeropuertos y exposiciones que atraen a multitudes, buscando maneras de mantener la seguridad y el buen desarrollo de los acontecimientos.

Para Boston, que atrae a miles de espectadores y corredores, sus modelos le permiten realizar simulaciones que le ayudan a ver cómo se desarrollaría la carrera en diferentes condiciones.

“Me dieron prácticamente toda la libertad creativa para simular más oleadas, más corredores y, dentro del plazo establecido, me permitieron cambiar casi cualquier cosa para mejorar la experiencia de correr”, explicó.

La diferencia más notable fue que los corredores salieron en seis tandas en lugar de cuatro, lo cual ayudó a distribuir a los participantes para que no tengan que caminar después de la salida. Otros cambios tienen que ver con la descarga de los autobuses en la salida, la ubicación de los puestos de agua y asistencia, y los pasillos de la línea de meta, donde los competidores reciben sus medallas.