Apoyan a fuerzas paramilitares, acusadas de crímenes de lesa humanidad en el conflicto
Domingo 19 de abril de 2026, p. 23
El Cairo. Estados Unidos impuso sanciones a tres personas y dos empresas por presuntamente “reclutar y desplegar a ex militares colombianos en Sudán” para combatir junto a las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) en la guerra que ha entrado en su cuarto año.
Organizaciones de derechos humanos han acusado al grupo de cometer atrocidades que equivalen a crímenes de guerra y de lesa humanidad durante el conflicto, que ha creado la mayor crisis humanitaria del mundo, con más de 13 millones de desplazados, 34 millones de personas (cerca de 60 por ciento de la población) que necesitan asistencia humanitaria urgente y 4.5 millones que se han refugiado en países vecinos, entre otros efectos dramáticos.
La guerra de Sudán ha matado al menos a 59 mil personas a lo largo de tres años, según el Armed Conflict Location & Event Data Project. Sin embargo, el grupo de monitoreo con sede en Estados Unidos señaló que esa cifra, casi con seguridad, es una subestimación, dadas las dificultades para reportar.
Las FAR surgieron de las temidas milicias árabes yanyauid, conocidas por cometer atrocidades a comienzos de la década de 2000 contra personas que se identificaban como africanas orientales o centrales en la región occidental sudanesa de Darfur.
Entre las sancionadas figuran la agencia de empleo Fénix y GQAB, con sede en Bogotá, y sus principales directivos, todos ciudadanos colombianos.
El Tesoro de Estados Unidos afirmó que cientos de ex soldados colombianos fueron desplegados en Sudán desde 2024, donde se encuentran “cumpliendo funciones de combate y técnicas y participando en batallas en todo el país”.
Estados Unidos acusó a las FAR de llevar a cabo “ejecuciones sumarias, ataques con motivación étnica, violencia sexual y de género y tortura en las zonas bajo su control”.
El Tesoro citó el ataque de las FAR contra la ciudad darfurí de El Fasher en octubre, que, según expertos encargados por Naciones Unidas (ONU), presentaba “las características propias de un genocidio”. De acuerdo con el organismo multinacional, al menos 6 mil personas murieron en apenas tres días en ese ataque.
La guerra comenzó cuando las tensiones entre el ejército y las FAR estallaron en combates abiertos en la capital, Jartum, el 15 de abril de 2023, antes de extenderse por el país del noreste de África.











