Lunes 13 de abril de 2026, p. 14
Reciclar el agua que se utiliza en el fracking para extraer el gas natural no convencional es la opción menos contaminante, que en algunos países, como Estados Unidos, ya está en práctica, indicó Daniel Romo Rico, investigador de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura Ticomán del Instituto Politécnico Nacional.
Explicó que este recurso fósil que se encuentra en yacimiento tiene dos posibilidades de extracción: uno de ellos es en pozos convencionales, donde la perforación es hacia abajo, a profundidades que pueden llegar a 7 kilómetros. El otro es el gas no convencional, que está atrapado por la condición de la roca, generalmente lutitas, por ello, la única forma de obtener el recurso es mediante el fracking, que quiebra la piedra mediante la inyección a presión de gran cantidad de agua, arena y químicos.
“Desde 2008 se han desarrollado grandes tecnologías que permiten optimizar la producción de gas de lutitas. Este boom se ha dado en Estados Unidos, lo que ha permitido que los precios del gas natural estén bajos”, señaló.
En entrevista, mencionó que la propuesta de la presidenta Claudia Shienbaum Pardo de producir este gas en México “es una buena alternativa”, puesto que al depender de Estados Unidos, puede suceder, de nueva cuenta, que si una helada en Texas congele los ductos, no se podrá importar.
Las nuevas tecnologías, expuso, han permitido generar nuevos métodos que permiten el ahorro de agua dulce, como el reciclado de ese líquido.
Comentó que la ingeniería en ese sector continúa avanzando, incluso está en marcha una investigación sobre el potencial del uso de agua salada para aquellos pozos cercanos al mar, aunque reconoció que el precio del gas natural en el mercado (3 dólares en promedio) limita la inversión financiera en esos proyectos. Además, consideró que si bien México tiene avances en investigación en materia petrolera, “siempre vamos a depender del extranjero”.
Sostuvo que en la industria en cuestión ya se emplea inteligencia artificial, sensores nuevos o más sofisticados, incluso materiales avanzados. Entonces, México sí tiene avances, pero no puede ser autosuficiente, consideró el investigador.
Detalló que lo que está haciendo el Instituto Mexicano del Petróleo, sobre todo en tecnología, es para adaptarla a todas las condiciones geológicas del país, lo cual consideró un elemento importante porque no todos los pozos son iguales.
“Para que México sea autosuficiente en abasto energético debe haber dos condiciones: una, que multipliquen las inversiones y sean eficientes. Y la otra, que se migre a sistemas de almacenamiento más robustos –que aún no existen– para las fuentes de energía renovable, y con ello ayudar a la intermitencia de estas energías verdes como la del Sol o la eólica”, comentó












