Analizan especialistas las perspectivas para extraer gas
El inversionista exige certeza jurídica // Falta infraestructura, desde carreteras hasta cadenas de suministro
Lunes 13 de abril de 2026, p. 14
El fracking o fractura hidráulica para obtener gas en yacimientos no convencionales implica inversiones grandes que Pemex no puede hacer, por lo que requerirá, dado el caso, tanto del desarrollo de infraestructura como de empresas privadas y especializadas en ejecutar esta técnica, de acuerdo con expertos.
“Tendrían que participar empresas privadas en el desarrollo de estos proyectos y bajo condiciones económicas, políticas y de certeza jurídica que necesita cualquier inversionista para arriesgar su dinero en México. Creo que es uno de los retos más importantes”, señaló un ex comisionado de la extinta Comisión Nacional de Hidrocarburos, quien prefirió no ser citado.
“La revisión del T-MEC, que está ya a la vuelta de la esquina, será un factor a tomar en cuenta. El hecho de que ser vecinos de Estados Unidos, que es el mayor productor de gas del mundo, y hoy por hoy es el gas más barato, no es un reto menor”, agregó.
El fracking es una técnica de la industria petrolera que se emplea desde hace más de 60 años, y aunque ha estado prohibida de palabra en México, Pemex tiene campos en los que es indispensable aplicarla.
Miriam Grunstein, directora de Brilliant Energy Consulting, destacó que para aplicar el fracking primero es necesario hacer una inversión fuerte en infraestructura, electricidad y acceso idóneo al área de trabajo. “Es necesario tener condiciones idóneas hacia los campos, que sean de fácil acceso, (construir) caminos, carreteras y cadenas de suministro, para que las empresas especializadas puedan llegar”.
Explicó que se deberán licitar contratos de exploración y producción a fin de atraer compañías medianas y pequeñas a México que quieran asumir el riesgo, así como los costos relacionados.
“En Estados Unidos, en todos los campos donde ha habido fracking se ha hecho muchísima construcción y se han facilitado las cadenas de suministro.”
Destacó que una operación para perforar pozos en aquel país cuesta entre uno y 2 millones de dólares debido a su trayectoria e infraestructura, lo que contrasta con México, donde cuesta entre 7 y 8 millones de dólares.
Grunstein planteó que el fracking en Tamaulipas requeriría una revisión de la infraestructura portuaria con el propósito de verificar que sea suficiente.
Detalló que el puerto de Corpus Christi, de Texas, quería participar en un convenio con su similar de Tampico para ampliar las cadenas de suministro, pero la pasada administración canceló esa licitación con el fin de trabajar yacimientos no convencionales y gas.
Para la analista, existen mejoradas técnicas en perforaciones y tratamiento de aguas, pero también es necesario un riguroso proceso de regulación ambiental y de seguridad industrial, que “no podemos obviar.
“Debemos explotar nuestros recursos naturales, pero bajo condiciones idóneas. No se va a arreglar de la noche a la mañana. Además, las empresas que están realmente especializadas en fracking tienen ‘las manos muy llenas’ con Estados Unidos, que tiene reservas muy grandes”, mencionó.
Sin embargo, por los riesgos y daños al medio ambiente, la técnica de fractura hidráulica ha sido cuestionada por organismos como la Alianza Mexicana contra el Fracking, que es un colectivo de más de 40 organizaciones civiles y sociales en diversos estados del país que desde 2013 busca prohibir el uso de dicha técnica con el propósito de defender el agua y el territorio.
“La fracturación de un solo pozo requiere entre 9 y 29 millones de litros de agua.
“El ritmo de explotación anual de unos 9 mil nuevos pozos en Estados Unidos supone el uso de un volumen de agua equivalente al necesario para cubrir el consumo doméstico de millones de familias en esos 12 meses”, advierte el colectivo en su sitio de Internet.












