Domingo 12 de abril de 2026, p. 13
La inteligencia artificial (IA) dejó de ser sólo una promesa de eficiencia. También se volvió una herramienta para que la delincuencia opere en la red y en los puntos más vulnerables de las empresas.
En América Latina, la digitalización avanza al mismo ritmo que las amenazas. Las empresas ven a la IA con una mezcla de sorpresa y preocupación: el riesgo dejó de ser abstracto y ahora tiene método, velocidad y un alcance que crecen más rápido de lo que muchos pueden seguir.
El problema no es sólo la complejidad de los ataques, sino la rapidez con que se pueda responder. Hay empresas que alcanzan a contener un incidente en minutos. Otras se quedan atrás, y ese desfase determina buena parte del daño.
De acuerdo con la Encuesta CISO América Latina realizada por la firma de ciberseguridad Kaspersky, 48 por ciento de las organizaciones clasifican los ataques basados en inteligencia artificial entre los tres principales riesgos de ciberseguridad.
Por encima están las fallas de seguridad en la nube, que preocupan a la mitad de las organizaciones de la región, mientras técnicas de ataque como el phishing (robo de información por medio de correos o mensajes falsos) y otros esquemas de ingeniería social ocupan el tercer lugar, con 40 por ciento.
El informe también muestra cómo reaccionan las empresas al detectar un incidente.
Sólo un tercio reaccionan rápido ante incidentes
Un tercio responden en cuestión de minutos y 28 por ciento tardan menos de media hora; 18 por ciento demoran cerca de una hora y 13 por ciento hasta cuatro horas. En los extremos, hay organizaciones que reacciones luego de un día o más tiempo.
De acuerdo con el informe, 51 por ciento de las organizaciones prevé invertir en herramientas tecnológicas para detección de amenazas en los próximos 12 o 18 meses. A la par, 49 por ciento planean fortalecer la formación especializada de profesionales en ciberseguridad.
En un segundo nivel aparecen medidas más operativas: 32 por ciento contempla invertir en software de protección y una proporción similar en soluciones en la nube.
Atrás quedan la contratación de personal de informática, con 26 por ciento, y la subcontratación de servicios especializados, con 21 por ciento.











