La agrupación veracruzana dio un concierto en Jazzatlán Capital // Entre vítores del público y zapateado, los músicos mantuvieron el legado sonoro de don Andrés, fundador del grupo
Domingo 12 de abril de 2026, p. 2
Desde el primer rasgueo de las jaranas, la energía de Los Vega fue palpable. En el concierto que ofreció el viernes pasado en Jazzatlán Capital, la agrupación veracruzana hizo al público cantar, sonreír, aplaudir y zapatear en nuestro lugar.
Fue una velada de celebración a la vida, a la música mexicana y a la familia, en la que Raquel y Enrique Palacios Vega, así como Fredi Naranjo, Martha Vega y Sinuhe Padilla Inzunza, recordaron a don Andrés Vega, fundador del grupo.
En el escenario, hermanos, primos e hijos mantienen el legado musical al interpretar El pájaro Cu, La guacamaya, El cascabel y La Bamba, entre otros temas. Durante el concierto, la familia Vega compartió anécdotas de cómo crecieron entre el llano y cantando, porque cuando arreaban al ganado lo hacían con versadas.
Hubo momentos de alegría y mucha energía, cuando Martha Vega se apoderó de la tarima para zapatear los sones. Orgullosa de tener 71 años, animó a los jóvenes a bailar y a gozar como ella.
La emoción fue creciendo con el zapateado de Raquel y de Fredi, quien acompañó a Martha, su mamá. El público platicaba con los músicos y también gritaba:: “¡Viva Tlacotalpan! ¡Viva Veracruz!”
Los sones que tocan y cantan Los Vega contagian de alegría a la gente que pedía uno más, a lo que Quique respondió: “mientras el público esté aquí, voy a estar tocando”.
Los músicos anunciaron que realizarán una gira de seis semanas por Europa. “Vamos a andar los caminos por donde el abuelo anduvo; para nosotros es una dicha ir allá, quizá no a los mismos escenarios, pero sí a la tierra que él pisó; ahí estaremos, siguiendo sus pasos, haciendo un tributo al señor Vega”, expresó Fredi.
La gira se iniciará el 26 de abril; incluye Escocia, Reino Unido, España, Bélgica y Francia. Además organizaron un seminario de son jarocho en Madrid, al que titulan Nómada, y es el tercero que imparten fuera de México: el primero fue en Bogotá y el segundo, en Albuquerque, Nuevo México, en Estados Unidos.
Compromiso y orgullo
En entrevista antes de su presentación, Enrique Palacios Vega comentó a La Jornada que formar parte de una tradición musical familiar implica mucho compromiso. “Nos dedicamos a tocar y compartimos este arte que nos nace del alma y nos hace felices, porque en estos tiempos hace falta interactuar entre nosotros, vernos más a la cara y promover a nuestro país”, agregó.
Para Raquel Palacios Vega, una forma de continuar con el legado sonoro de su abuelo son los seminarios que ofrecen sobre son jarocho. “Ahí hemos compartido nuestros conocimientos; de esta manera aportamos a que el género se siga sembrando. He dado clases de jarana y un poquito de zapateado, aunque lo que más me gusta es cantar; con esto aportamos nuestro granito de arena”.
Fredi Naranjo Vega, quien también se siente afortunado por nacer en la cuna de gente campesina que conserva la tradición sonora de hace 400 años, comentó que el son jarocho campesino “es muy importante, porque los ha llevado adonde se necesita nuestra música, para que la gente identifique sus raíces”.
Para el músico, no importa si son mexicanos, sino ver sus raíces y seguir con las tradiciones y, de alguna forma, el son jarocho permite rencontrar a la gente que está lejos de sus orígenes.
“Tratamos de tocarlo humildemente, como nos enseñó y transmitió mi abuelo; cuando el grupo Los Vega toca, despierta la parte donde la sangre tiene memoria, y cuando la sangre tiene memoria, el son jarocho despierta esa identidad de cada familia”, explicó Fredi.
Sinuhe Padilla Inzunza, quien tocó la guitarra leona en el concierto, considera que Los Vega es “un ritual familiar” que no excluye, por lo que le ha permitido integrarse a esa tradición. “A quienes no nacimos en esa región de Sotavento tenemos la posibilidad de vivir esa experiencia, que no es un estilo de música, sino que tiene una raíz más profunda en la cual nunca se termina de aprender; como músico de profesión aquí estoy, aprendiendo con ellos”.











