Viernes 3 de abril de 2026, p. a10
Los altos costos del Mundial 2026 relegan a la afición local de México a ver el certamen en casa.
Fernando, Jairo y Emilio Rueda comparten apellido y devoción por el futbol. Pero con el incremento de precios respecto a las dos Copas del Mundo organizadas anteriormente en este país (1970 y 1986), abuelo, padre y nieto ven inasequible ahora ir juntos a la cancha a alentar al Tricolor.
Jairo lo intentó todo para comprar boletos, cuyos precios han provocado críticas de aficionados contra la FIFA. Sin suerte en el sorteo oficial, se enfrenta ahora a una oferta y demanda con cifras que se cotizan en cientos o miles de dólares.
“Los boletos se hicieron impagables”, lamentó Jairo, especialista en finanzas, de 51 años. Lamentó que “siendo el futbol un deporte tan popular, el acceso al Mundial se volvió algo clasista, elitista”.
Habla por experiencia propia y cuenta con un testigo de excepción: su padre, Fernando Rueda, empleado público jubilado de 86 años.
Aquel verano de 1986, cuando México albergaba un Mundial por segunda vez, Fernando recibió un generoso regalo. Un compañero de trabajo “no tan aficionado” al balompié le obsequió abonos para tres partidos: Argentina-Corea del Sur, México-Irak e Inglaterra-Paraguay.
“Mis dos hijos fueron a los tres”, recordó Fernando. El gesto de aquel colega resulta impensable en 2026, cuando la reventa por Internet facilita hallar compradores dispuestos a pagar millones de pesos.
“Tengo los recuerdos claritos, ya estaba enganchadísimo con el futbol”, relató Jairo, quien entonces tenía 12 años. De aquellas jornadas atesora la coronación de la Argentina de Diego Maradona, el penal que falló el mexicano Hugo Sánchez contra los paraguayos en la fase de grupos y los temibles hooligans ingleses, a quienes tuvo de vecinos de tribuna en el estadio Azteca.
“En las taquillas había filas al entrar al estadio porque podías comprar los boletos el mismo día del partido”, añadió.
Padre e hijo recuerdan también la algarabía que se adueñó de la capital en los Mundiales precedentes. En 1970 “el futbol ya empezaba a ser un deporte más de masas”, señaló Fernando respecto al certamen donde se coronó Pelé.
Jairo no olvida el fervor de 1986: hinchas de todo el planeta invadiendo las calles, casas adornadas con motivos mundialistas o fans que detenían automóviles e invitaban a sus ocupantes a cantar porras.
Cuarenta años después, Emilio, de 13 años, se prepara para su primer Mundial en casa. El joven jugador amateur reconoce que le da envidia pensar que su padre y su abuelo disfrutaron de partidos mundialistas en la cancha.
“Todavía espero por ahí tener el golpe de suerte de a lo mejor poder conseguir alguna entrada a un buen precio, e ir con mi familia”, compartió Jairo.











