Lunes 30 de marzo de 2026, p. 11
A nueve días de concluir su gestión al frente del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Sur, Susana Lira de Garay confía en que el nuevo director o directora no bajará la guardia en materia de seguridad y dará continuidad a los protocolos y acciones que se pusieron en marcha tras el asesinato cometido en septiembre del año pasado.
Al recordar que fue una situación inédita en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ma-nifestó que continuar con la seguridad en el plantel y sus alrededores es lo más importante para que los 12 mil alumnos mantengan una vida comunitaria estable y la académica funcione con normalidad.
El próximo 8 de abril, el rector Leonardo Lomelí designará al próximo director del plantel, quien tendrá el reto de conservar la estabilidad dentro del colegio que se ha ido retomando lentamente en los dos meses recientes, luego de un semestre con clases en línea.
“En estos momentos hay muchas cosas a favor después de la instalación de torniquetes, de cámaras, de botones de emergencia. Eso ha permitido que este semestre fluya, pero es importante que continúe así. La brigada universitaria de vigilancia funciona bien, los profesores comisionados, funcionarios, todos apoyan muchísimo.”
En entrevista, comentó que su relevo deberá saber negociar con los trabajadores de base, sector indispensable para la armonía dentro del plantel y “a veces nos cuestan las negociaciones con ellos”.
Al hacer un balance de su gestión, afirmó que entre sus logros se encuentra la recuperación de un espacio tomado por activistas en 1999, pero conforme pasó el tiempo “se había convertido en una zona de nadie y era usado para todo, menos para activismo”, y ahora es de nuevo salón de clases.
Destacó la puesta en marcha de un proyecto de formación diferenciado para docentes, con el objetivo de encaminarlos hacia la estabilidad laboral, ya que son parte fundamental del plantel y han sabido adaptarse a las circunstancias.
Luego de que ninguno de los cua-tro años de su gestión estuvo libre de paros, recordó que tomó la dirección cuando el CCH Sur “estaba de-vastado” por el saqueo que sufrió en 2020, cuando alumnas del plantel sostuvieron un paro por más de cinco meses para demandar la destitución de profesores y trabajadores por violencia de género.
“Vandalizaron todo. El plantel no tenía ni una computadora que sirviera. Todas las cámaras las dañaron. No teníamos nada. Durante la pandemia se empezó a recuperar, pero no había condiciones. Y al regresar a la modalidad presencial, al plantel le faltaban muchísimas co-sas de infraestructura, además de que la comunidad no se sentía bien adentro”, subrayó. En 2023 vinie-ron el cambio de rector y de gobierno federal, que impactaron en el bachillerato y lo “fuimos sorteando”.
No obstante, dijo, al concluir un periodo álgido y con vaivenes, hoy los estudiantes tienen un plantel en mejores condiciones y se siente otro ambiente en la escuela.
“Se sienten bien y se ve diferente. Los controles de acceso han favo-recido; ya no entran personas ajenas, en especial vendedores, y es un alivio. Hasta se ve menos gente y se percibe un flujo más libre.”
Si bien el espíritu original es que el CCH Sur fuera de libre ingreso, la situación actual ya no lo permite; hay muchos intereses externos, que “ven a los estudiantes como un negocio y, por lo mismo, hay que cuidarlos mucho”.











