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Cuba: 67 años agredida y sitiada // Déjenla en paz; fuera el bloqueo // “Ira imperial” no dobla a la isla

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▲ Trece presidentes estadunidenses han intentado doblegar a Cuba, que ha sorteado estas presiones y el colapso del bloque socialista gracias a lo que su presidente, Miguel Díaz-Canel, llama “resistencia creativa”. La imagen, en La Habana.Foto Marco Peláez
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n su entrevista con La Jornada (Luis Hernández Navarro), el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, sintetiza de manera puntual el costo de la ilegal, permanente y genocida agresión estadunidense a la mayor de las Antillas: “Ochenta por ciento de la población cubana nació después de la revolución. Por lo tanto, 80 por ciento ha vivido toda su vida bajo los designios del bloqueo. Mis hijos, nuestros hijos, han vivido bloqueados. Nuestros nietos ya nacieron bloqueados. En esta rabia, en esta concepción hegemónica del bloqueo y del enfrentamiento de una potencia como Estados Unidos hacia Cuba, existen antecedentes históricos y momentos de contexto. Entre los antecedentes históricos, está claro que el anhelo de Estados Unidos siempre fue apoderarse de Cuba”, y no lo ha logrado, ni lo hará.

Detalla el mandatario: “Cuba ha vivido 67 años bloqueada. Sin embargo, en medio de ese cerco, ha logrado construir una sociedad justa. Una sociedad con unidad, convicciones y principios. Mucha gente cuestiona los temas económicos de Cuba, pero la economía cubana, sitiada, es la que ha podido sostener una enorme obra social. Esto ha generado un sentimiento de admiración y un reconocimiento a nuestra resistencia. Pero no es sólo resistir, es una resistencia creativa. Resistiendo hemos sido capaces de construir, avanzar y desarrollar. Eso no les ha gustado a los imperiales”.

Cierto es: en esos 67 años, la agresión ha sido permanente y brutal, pero han sido los nulos resultados de los 13 presidentes gringos al hilo que, barbaridad tras barbaridad, han intentado someter a Cuba y a los cubanos. Si bien esta nación y sus habitantes han pagado un alto costo por mantenerse indoblegables, no le ha dado el gusto al imperio, ni se lo darán, de apoderarse de la mayor de las Antillas y rendirla a sus pies. Y como bien lo señala Díaz-Canel, “indudablemente ese fracaso ha provocado su ira”.

No es la primera vez que Cuba enfrenta severos problemas y carencias del bloqueo. Con la caída de la Unión Soviética, la isla sufrió enormemente, pero se adaptó a la nueva circunstancia y siguió adelante, con todo y bloqueo. Sobre este capítulo de la historia cubana y su brutal costo (denominado “periodo especial”, durante el cual Estados Unidos apretó las tuercas aún más), un informe del Banco Central de esa nación libre y soberana da cuenta de lo que la caída de la URSS y del otrora llamado bloque socialista significó para ella. De él se toman los siguientes pasajes.

A inicios de la década de 1990 un complejo y adverso escenario en sus relaciones económicas externas implicó extraordinarias dificultades al desarrollo de Cuba. El modelo económico sufrió la pérdida abrupta sin compensaciones de sus relaciones comerciales y financieras, que durante más de 30 años habían sido establecidas con la URSS y los países del bloque socialista. A ello se sumó el recrudecimiento de la guerra económica por parte de Estados Unidos contra la isla y la aprobación de nuevas leyes por el Congreso estadunidense tendientes a fortalecer el bloqueo (Torricelli, 1992, y Helms-Burton, 1996).

Con la extinción de la URSS y el bloque socialista, Cuba perdió más de 80 por ciento de su comercio exterior, y entre las afectaciones se contó la sensible disminución de los ingresos por exportaciones, no sólo por la desaparición de los mercados sino por la caída de los precios, la reducción abrupta de las importaciones, debido al bloqueo mismo, a la escasa disponibilidad de divisas y a la reducción de créditos, lo que constituyó un círculo vicioso, pues la baja de las importaciones influyó considerablemente en el comportamiento del sector exportador, ya que éste utilizaba insumos y bienes de capital que no eran producidos nacionalmente.

El impacto de la crisis se reflejó en prácticamente todos los indicadores macroeconómicos: de 1989 a 1993 se produjo una disminución acumulada del producto interno bruto, a precios constantes de 1981, de 34.8 por ciento. Durante ese periodo las importaciones se redujeron 78 por ciento, mientras el déficit fiscal llegó a 33.5 por ciento del producto interno bruto. En el transcurso de esta etapa, el país se vio obligado a disminuir el consumo de combustible a menos de la mitad del que se empleaba en 1989. Las autoridades optaron entonces por un programa gradual de medidas económicas para superar la contracción económica al menor costo social posible y sin renunciar a los principios del sistema socialista.

Con todo, Cuba se mantiene indoblegable. Entonces, déjenla en paz. No más bloqueo.

Las rebanadas del pastel

Y el barril mexicano de exportación cierra semana en 100.01 dólares.

X: @cafevega