Cada cuatro minutos, una persona muere por infarto cerebral en el mundo, y actualmente, debido a la prevalencia de obesidad, diabetes, hipertensión y dislipidemias (concentración anormal de grasas en la sangre) a temprana edad, se registran cada vez más casos en adultos jóvenes, cuando hasta hace un tiempo era una patología que sólo se veía en adultos mayores, advirtió Vanessa Cano, especialista del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía.
Carolina Gómez Mena







