Miércoles 25 de marzo de 2026, p. 24
Santiago. Tal cual se pronosticaba, el ultraderechista presidente chileno, José Antonio Kast, anunció ayer que su gobierno no respalda la candidatura de la ex mandataria Michel Bachelet a la secretaría general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), retirándole el apoyo oficial declarado en febrero por el entonces gobernante Gabriel Boric.
La postulación de Bachelet para el periodo 2027-2032 fue lanzada por Boric con el respaldo oficial de México y Brasil, con el argumento de que “refleja el deseo compartido de nuestros países de contribuir activamente al fortalecimiento del sistema multilateral y apoyar un liderazgo capaz de hacer frente a los retos diarios”.
Ella, médica pediatra de 74 años, fue ministra de Salud entre 2000 y 2002; también, ministra de Defensa (2002/04), y luego la primera mujer presidenta de Chile, cargo que ejerció durante dos mandatos (2006/10 y 2014/18), además de actuar como alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (2018-2022) y primera directora ejecutiva de ONU Mujeres (2010/13).
Pero este martes, en una declaración por escrito, el gobierno de Kast dijo que retiraba el apoyo “porque hemos llegado a la convicción que el contexto de esta elección, la dispersión de candidaturas de países de América Latina y las diferencias con algunos de los actores relevantes que definen este proceso, hacen inviable esta candidatura y el eventual éxito de esta postulación”.
La cancillería agregó que “las embajadas que nos representan en el exterior dejarán de participar en los esfuerzos de promoción de esta candidatura”, pero que si ella continúa con su postulación, “Chile se va a abstener de apoyar a cualquier otro candidato”.
Bachelet reaccionó diciendo que su disposición sigue “intacta” y que seguirá trabajando con Brasil y México en su postulación.
El Partido Socialista de Chile, en el cual ella milita, hizo saber “su más categórico e indignado rechazo” a la decisión de Kast, tachándola de “un error grave que daña el prestigio internacional de Chile, desconociendo la trayectoria, liderazgo y reconocimiento global” de Bachelet.
“Advertimos que esta decisión tensiona seriamente la relación con el actual gobierno, afectando los espacios de diálogo democrático y debilitando la confianza política necesaria para el país”, sostuvo.












