Miércoles 25 de marzo de 2026, p. 24
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se preparaba para recibir a líderes conservadores latinoamericanos en una cumbre en Florida a principios de marzo, mientras funcionarios estadunidenses publicaron un video de una gran explosión, que mostraba la destrucción de lo que identificaron como un campo de entrenamiento de narcotraficantes en la zona rural de Ecuador.
El video pretendía mostrar que el ejército estadunidense, que durante meses bombardeó barcos que, sin pruebas, acusó que transportaban drogas desde Sudamérica, ahora estaba “bombardeando a narcoterroristas en tierra”, escribió el secretario de Guerra, Pete Hegseth, en redes sociales.
Sin embargo, una investigación del New York Times divulgada ayer plantea interrogantes sobre la operación que Estados Unidos y Ecuador destacaron como parte de una nueva alianza contra los narcotraficantes.
Y aunque el Pentágono aseveró en su momento que había “ejecutado una acción selectiva” contra el lugar a petición de Quito, las tropas estadunidenses no tuvieron ninguna participación directa en el ataque que se muestra en el video, según cuatro personas con conocimiento de la operación.
En San Martín, ciudad que el Times visitó, trabajadores de la finca relataron al rotativo que soldados ecuatorianos llegaron en helicóptero el 3 de marzo, rociaron con gasolina varios refugios y cobertizos y les prendieron fuego tras interrogar a los trabajadores y golpear a cuatro de ellos con las culatas de sus armas.
Los habitantes del pueblo relataron que helicópteros ecuatorianos regresaron a la finca el 6 de marzo, y aparentemente arrojaron explosivos sobre los restos humeantes de la propiedad. Fue entonces cuando soldados ecuatorianos grabaron las imágenes que, según funcionarios estadunidenses y ecuatorianos, captaron el bombardeo de un complejo de narcotraficantes.
El ejército ecuatoriano aseguró en un comunicado que la granja era utilizada por un grupo armado para ocultar armas y como lugar de descanso y entrenamiento para narcotraficantes.
El propietario de la finca y los residentes locales negaron las acusaciones.
El gobierno ecuatoriano dijo que se valió de la “inteligencia y el apoyo” de Estados Unidos para atacar la finca.
Kingsley Wilson, secretario de prensa del Pentágono, confirmó que el ataque del 6 de marzo se llevó a cabo “conjuntamente” con Ecuador.
Un funcionario estadunidense que habló sobre la operación dijo que el ejército estadunidense desplegó un helicóptero para apoyar el ataque de Ecuador a la finca, pero no tuvo participación directa en el bombardeo, señaló el New York Times.












