Jaime Enrique Cornejo publica libro sobre pioneros del género en el Edomex
Martes 24 de marzo de 2026, p. 7
En la década de los 60, cuando una nueva sensibilidad generacional comenzaba a sacudir distintas partes del mundo, las guitarras eléctricas, la radio y un entusiasmo distinto también empezaron a resonar en la capital mexiquense.
Ese ambiente de efervescencia musical es el que reconstruye Rock en el alma. Los pioneros del rock en Toluca, los años 60 y 70, del especialista en etnomusicología y sociología de la música Jaime Enrique Cornelio Chaparro, publicada por el Fondo Editorial del Estado de México.
El volumen reúne testimonios, fotografías y recuerdos que permiten documentar el surgimiento de la escena del rock toluqueña, cuando grupos de jóvenes comenzaron a interpretar los ritmos que llegaban de Estados Unidos, Inglaterra y la Ciudad de México.
“Los primeros contactos de los muchachos de Toluca con el rocanrol se dieron a través de la radio y mediante la compra de discos de vinil”, comentó el autor en entrevista.
Estaciones como Radio Capital, Radio Éxitos o Radio 590 La Pantera difundían éxitos en inglés, mientras Radio Mil y Radio Variedades transmitían repertorio en español.
La llegada de esos sonidos coincidió con una transformación generacional más amplia. Influidos por nuevas formas de comportamiento y valores asociados con la libertad y la autonomía, muchos adolescentes comenzaron a distanciarse de las costumbres familiares y a imaginar su propio universo cultural.
“No querían ser adultos, simplemente no ser como ellos”, señaló Cornelio Chaparro (Ciudad de México, 1953) sobre el impulso que llevó a numerosos jóvenes a formar sus primeras agrupaciones.
El proyecto editorial tiene origen en la exposición Rock en Toluca 60 y 70, una historia que contar…, realizada en 2014 en el Museo de Culturas Populares del Centro Cultural Mexiquense. Esa muestra reunió a músicos pioneros, seguidores del movimiento y materiales que evidenciaban la necesidad de preservar dicha memoria colectiva.
A partir de ese encuentro, el también investigador de la Universidad Autónoma del Estado de México decidió organizar los testimonios y reconstruir la historia de una generación que acompañó el crecimiento urbano y cultural de la ciudad.
Entre los primeros espacios donde comenzó a consolidarse la escena roquera destacaron los llamados “cafés cantantes”, que eran pequeños locales donde la juventud escuchaba música en la rocola o en presentaciones en vivo mientras consumía pastelillos, café, malteadas o limonadas.
En muchos de esos sitios no se permitía bailar, por lo que los asistentes seguían el ritmo desde las sillas; aun así, se convirtieron en puntos de reunión para quienes comenzaban a identificarse con la naciente cultura del rock.
“Las escuelas y recintos universitarios también jugaron un papel decisivo. En foros como la Preparatoria 1, la Facultad de Medicina o el patio de rectoría se presentaban agrupaciones locales y conjuntos de la Ciudad de México, entre ellos Árbol de la Vida, Náhuatl, Ritual o La Revolución de Emiliano Zapata”, puntualizó Cornelio Chaparro.
El volumen también recupera episodios que ilustran la creatividad con que los jóvenes enfrentaron la falta de instrumentos.
Instrumentos artesanales
Uno de los testimonios recuerda que las primeras guitarras eléctricas de Toluca se elaboraban de manera artesanal en talleres de carpintería, a partir de modelos tomados de portadas de discos. Con una pastilla comprada en la Ciudad de México y piezas adaptadas de guitarras acústicas, hacían instrumentos funcionales. “Mi hermano fabricó su primera guitarra con el brazo de una de caja. El cuerpo lo hicieron con madera inspirada en el modelo que aparecía en la portada de un disco de los Rebeldes del Rock”, relata en el libro el bajista Juan Mañón.
Más allá de la música, Cornelio Chaparro sostiene que el rock representó una forma de cuestionar las estructuras sociales de la época. “La cultura del género expresaba inquietudes de renovación que tocaban aspectos de la vida familiar, la escuela, el gobierno y la religión”.
Para el autor, esa primera generación de roqueros formó parte de un proceso más amplio que modificó la vida cotidiana de la ciudad durante la segunda mitad del siglo XX. Décadas después, muchos de aquellos pioneros siguen vinculados con la música y conservan el espíritu que marcó sus primeros años.
“Crecieron, pero nunca dejaron de ser jóvenes. Siguen cultivando su música y mantienen vivo ese espíritu de libertad que nació en la década de los 60”, concluyó Cornelio Chaparro, quien mantiene una relación activa con la música y desde 2015 encabeza la banda Chorizzo Blues.
Rock en el alma. Los pioneros del rock en Toluca, los años 60 y 70 puede adquirirse en las librerías Castálida de Toluca y en el Consejo Editorial de la Administración Pública Estatal, ubicado en Pedro Ascencio 103, colonia La Merced. Su costo es de 200 pesos.











