Domingo 22 de marzo de 2026, p. 9
Entre los principales factores que lastran el aprendizaje de niños de nivel básico se incluye su nivel socioeconómico, así como las condiciones de segregación escolar (concentración de alumnos en escuelas según su origen social), que subsisten en la mayoría de los sistemas educativos de la región, señaló Álvaro Otaegui Morales, experto en análisis de datos del Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
En entrevista con La Jornada, agregó que 44 por ciento de los niños de la región no alcanzan los niveles mínimos de competencia en comprensión lectora, y atender este desafío implica un “cambio de política pública que no sólo atienda la desigualdad social, sino también factores como el involucramiento de los padres en la formación de sus hijos y ofrecer las mejores herramientas a los docentes para ayudar a sus alumnos”.
Otaegui Morales destacó que los aprendizajes y la alfabetización alcanzados en alumnos de tercero o cuarto grado de primaria “no responden a un solo factor, incluido el de la desigualdad, que pesa, pero no es el único. La alfabetización de un niño es un proceso social que no inicia en la escuela, sino mucho antes”.
Sabemos, dijo, que el origen influye. “Si esto es así, este factor va a mediar la alfabetización de nuestros niños y niñas desde antes de que entren a la escuela. Ahora sabemos que la mejor inversión, es decir, aquella que tiene mayor retorno, es la que sucede al inicio de la vida, en los primero mil días de vida y antes de que cumpla cinco años, y ahí tendríamos que incidir”.
Por supuesto, agregó, es importante que los estados inviertan en todos los niveles de educación, desde la inicial al doctorado, pero hay consenso de científicos y expertos que subraya la importancia de este periodo en la vida de un niño. Y “tendríamos que preguntarnos si no estamos obteniendo información demasiado tarde, es decir, cuando ya han cursado los primeros grados de primaria, para identificar que hay un problema con su alfabetización. Se trata de detectar mucho antes a quienes tienen problemas y ayudarlos a avanzar”.
El experto advirtió que la forma en que evaluamos la alfabetización es importante. No obstante, indicó que si bien las evaluaciones son necesarias para el diseño adecuado de políticas públicas, aquellas que “están envueltas en un contexto de altas consecuencias tienen efectos no deseados”.
Agregó que las evaluaciones no sólo deben diseñarse para obtener un indicador educativo, también funcionan para dar seguimiento a las políticas públicas, a fin de saber si dan o no resultado. Y destacó que las comunidades escolares, incluidos los padres, son “claves” en los procesos de mejora de los aprendizajes de los niños en la región.











