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“Imaginar el futuro implica releer el pasado hacia adelante”: Michel Nieva

El narrador argentino advierte que el gobierno de Javier Milei, al priorizar proyectos mineros sobre las comunidades locales, repite discursos colonialistas que culminaron en genocidios

 
Periódico La Jornada
Domingo 22 de marzo de 2026, p. 2

El fin del mundo pensado por el escritor Michel Nieva (1988, Lanús, Argentina) no incluirá un final feliz. Si acaso un gesto humano se escapa en el apocalipsis global, será producto del azar y no de las actitudes heroicas asociadas con el cine hollywoodense.

Su novela La infancia del mundo (2025), junto con los ensayos Ciencia ficción capitalista (2024) y Tecnología y barbarie (2020), comparten una problematización del pasado, el presente y lo venidero marcada por el racismo, el colonialismo y la explotación del ser humano por sus propias manos.

Nieva trazó un paralelo entre la terminología médica antigua y el racismo: “En Tecnología y barbarie dedico un capítulo a estudiar cómo el lenguaje médico aportó metáforas a las élites oligárquicas, que consideraban a los indígenas como un agente patológico que debía ser eliminado de la sociedad. Esto coincidió con la invasión a sus territorios, conocida como la Conquista del Desierto, que despojó a muchas comunidades de su tierras y culminó en un genocidio. Al mismo tiempo, surgió en Argentina un imaginario de bacterias y virus, con cuentos de Horacio Quiroga y Leopoldo Lugones, obsesionados por la enfermedad que había que eliminar. Ese lenguaje se repite hoy en el gobierno de Javier Milei, que prioriza emprendimientos mineros sobre las comunidades locales e incluso mencionó una segunda campaña al desierto; el racismo de ese discurso sigue vigente”.

Hay un arte oculto en la forma en que la ciencia ficción denuncia la codicia del mundo humano sin forzar alegorías. Para Nieva, su novela La infancia del mundo “intentaba intervenir en un proceso de intereses corporativos de minería, fracking y monocultivo sobre ecosistemas nativos, destrucciones apoyadas por el Estado que implican la aniquilación de comunidades locales. El libro especula sobre un futuro distópico en el que estas prácticas no se detienen y se produce una alteración de la geografía”.

Imaginar el sur desde su experiencia tecnológica

Las escenas más fantásticas de la miniserie El Eternauta llamaron la atención en Argentina al mostrar extraterrestres interviniendo en espacios familiares. La obra de Nieva va un paso más allá y no podría existir sin un punto de vista geopolítico propio: “Como lector de ciencia ficción, todo provenía de Estados Unidos o Europa; eso producía la resignación de que el único futuro posible era el de esos países. Imaginar el sur y la experiencia tecnológica desde Latinoamérica es romper esa idea, y El Eternauta es visionario en ese sentido. Tuvo que provenir de un género considerado accesorio como el cómic para permitir la existencia de la ciencia ficción argentina”.

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▲ “La única respuesta a los tecnofascistas ha sido la crítica, pero sin una imaginación a la altura; por eso la consecuencia es el fracaso de cualquier otra ideología radical”, sostiene el autor Michel Nieva.Foto cortesía de Agustina Batezzatti

La imaginería de la ciencia ficción suele tratar con mundos distantes, pero las problemáticas planteadas por Nieva tienen mucho de terrenal: “la crisis de nuestro tiempo es que el fascismo logró apropiarse de la única radicalidad posible de la imaginación, vinculada con el espacio exterior, mientras la izquierda careció de herramientas para proponer una imaginación radical. La única respuesta a los tecnofascistas ha sido la crítica, pero sin una imaginación a la altura; por eso la consecuencia es el fracaso de cualquier otra ideología. Imaginar el futuro no es otra cosa que releer el pasado hacia adelante. Por eso, en los proyectos de privatización del espacio reaparece la repetición de la conquista de América, la colonización y la expropiación de recursos. No será posible otra imaginación radical que compita con el fascismo si no implica inventar un nuevo lenguaje para conectarnos con el cosmos y la vida en otros planetas”.

Incentivar el odio contra las minorías

Comparados con el villano de una película de acción, personajes como Elon Musk podrían parecer incluso sosos. Sin embargo, para Nieva no carecen de una gran capacidad de persuasión: “en su forma de incentivar el odio contra las minorías y polarizar la opinión pública cautivan a un público muy amplio. Es una época en la que el progresismo alimentó un discurso sobre las minorías, pero no supo producir una redención para la mayoría de hombres precarizados por el capitalismo. Todo el mundo se encuentra bajo la sombra de ser gobernado por el fascismo”.