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Estrenarán en Bellas Artes Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny

La ópera transgresora de Bertolt Brecht y Kurt Weill es una crítica al capitalismo

 
Periódico La Jornada
Jueves 19 de marzo de 2026, p. 4

El estreno en México de Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, considerada una de las partituras operísticas más transgresoras del siglo XX –por su propuesta artística y corrosiva crítica al capitalismo–, será el primer título de la Temporada 2026 de la Compañía Nacional de Ópera (CNO).

La obra de Bertolt Brecht y Kurt Weill se presentará en el Palacio de Bellas Artes bajo la dirección escénica de Marcelo Lombardero y la batuta de Srba Dinić a partir del domingo, con tres funciones más, hasta el día 29.

Manteniendo la tradición, instaurada el año pasado, de estrenar títulos emblemáticos de los siglos XX y XXI, la institución ha puesto la mirada en esta obra que, casi 100 años después de su creación –fue escrita entre 1927 y 1929–, vuelve a escena con su “vigencia apabullante”, de acuerdo con sus hacedores.

Mahagonny es mucho más que una ópera”, sostuvo Lombardero en conferencia de prensa . “Es la lucha artística, ideológica y estética entre dos gigantes del siglo pasado: Brecht, el gran reformador del teatro, y Weill, un compositor camaleónico que vino de la tradición posromántica, pero decidió abrazar la música popular”.

La obra narra la historia de tres prófugos de la justicia que fundan una ciudad en el desierto de Estados Unidos, un lugar exótico para la imaginación europea de las entreguerras. La urbe se ofrece como un refugio para quienes buscan placer sin límites, pero pronto las reglas se revelan en toda su crudeza: todo está permitido, excepto no pagar las deudas.

Uso intensivo de la tecnología

El estreno en México tiene sus antecedentes: surgió a mediados de la década pasada por la colaboración entre el Teatro Municipal de Santiago de Chile, el Teatro Colón de Buenos Aires y el Teatro Mayor de Bogotá.

También dirigida por Lombardero, se estrenó en Chile en 2016, pasó por Argentina en 2017 y fue repuesta en Colombia en 2018. “Rescatada” para México, la propuesta actualiza la estética brechtiana mediante un uso intensivo de la tecnología.

La ciudad se representa como “un gigantesco reality show”, en un juego sobre la virtualidad y la dificultad de distinguir lo real de lo ficticio en la era de las redes sociales y la inteligencia artificial, describió el director escénico. “Hay una gran pantalla donde la escenografía se corporiza y se virtualiza”, dijo.

Uno de los ejes de esta temporada de la CNO es el protagonismo de los artistas locales: “80 por ciento del elenco es mexicano, de la casa”. Lombardero remarcó que sigue la línea de 2025, cuando montajes como el de Elektra demostraron “la solvencia” de los intérpretes nacionales.

El director concertador, Srba Dinić, explicó los desafíos musicales de la obra. “No se puede hablar de un solo estilo (…) Hay un fugato de Bach, un dúo casi neoclásico, un aria romántica con agudos exigentes, pero también música casi atonal y ecos del cabaret berlinés de los años 30”.

Subrayó que, en las casi 80 óperas en las que ha intervenido, nunca ha hecho nada igual. “La orquesta incorpora instrumentos inusuales: banjo, mandolina, saxofones, bandoneón y un fortepiano que toca casi toda la obra”.

Srba, quien no participaba en una producción operística en Bellas Artes desde 2019, tras dejar su cargo de director de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, admitió su emoción por este regreso. “Trabajar de nuevo con la orquesta y el coro (de Bellas Artes) es algo que no puedo describir”, expresó.

Más allá de lo musical, el estreno en México llega en un momento de especial resonancia política y social. Lombardero estableció paralelismos entre la ficción de Brecht y el presente.

“La obra habla de la crisis del sistema (…) En un momento, el protagonista declara las nuevas leyes: si quieres dinero y ves a alguien con él, tómalo; si ves una casa y te gusta, entra en ella. Es el discurso individualista, el ‘sálvese quien pueda’ que hoy vemos en tantas partes.”0

Explicó que la puesta implica una inversión considerable, aunque parte de los costos se reducen al tratarse de una producción ya existente. “En términos generales, producir una ópera en el mundo cuesta entre 300 y 500 mil dólares, incluyendo derechos de autor, elenco, escenografía y producción”, detalló.