“No es nuestra guerra”, advierten
Se suman a esa postura España, Italia, Países Bajos, Grecia, Suecia y Polonia
Martes 17 de marzo de 2026, p. 20
Berlín. “Esta no es nuestra guerra”, advirtieron ayer por separado Alemania y Reino Unido, al confirmar que no enviarán buques de inmediato al estrecho de Ormuz, como lo exigió el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
España, Italia, Países Bajos, Grecia, Suecia y Polonia también tomaron distancia de las demandas del republicano y se mostraron reticentes a implicarse en la guerra contra Irán, sumándose a Australia y Japón.
El canciller federal alemán, Friedrich Merz, subrayó que la Ley Fundamental de su país exige tal autorización. “Carecemos del mandato de Naciones Unidas, la Unión Europea o la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) que exige la Ley Fundamental. Por lo tanto, estaba claro desde el principio que esta guerra no es competencia de la OTAN”.
Al rechazar la exigencia de enviar buques para garantizar el tránsito por el estrecho de Ormuz, Merz dijo que “Estados Unidos e Israel tampoco nos consultaron antes de esta guerra (…) Por eso no se plantea la cuestión de cómo Alemania podría involucrarse militarmente aquí”.
El portavoz del gobierno alemán, Stefan Kornelius, señaló antes que “la guerra no tiene nada que ver con la OTAN”.
Desde Londres, el primer ministro británico, Keir Starmer, dijo que su país colaborará con sus aliados en un plan colectivo para garantizar la libertad de navegación a través del estrecho, aunque reconoció que no será fácil y reiteró que no se verán arrastrados a una guerra más amplia.
Dinamarca afirmó que la Unión Europea (UE) debería trabajar para reabrir el estrecho, aunque no esté de acuerdo con la guerra. “Aunque no nos guste lo que está pasando, creo que es prudente mantener una actitud abierta sobre si Europa (...) de alguna manera puede contribuir, pero con vistas a la desescalada”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores danés, Lars Lokke Rasmussen.
Otras naciones europeas parecieron descartar esa posibilidad. España afirmó que no hará nada que pueda agravar el conflicto, mientras el viceprimer ministro italiano, Matteo Salvini, señaló que enviar buques militares a una zona de guerra se interpretaría como una participación en el conflicto.
“Italia no está en guerra con nadie y enviar buques militares a una zona de guerra significaría entrar en guerra”, declaró en Milán.
Muy poca diplomacia
El primer ministro holandés, Rob Jetten, afirmó que los Países Bajos estarían “abiertos a cualquier solicitud para contribuir a una misión de protección de los flujos comerciales en el estrecho de Ormuz, pero el nivel actual de ataques en la zona hace imposible prestar ayuda ahora mismo.
El gobierno neerlandés indicó que si bien comprendía la motivación de los ataques estadunidenses e israelíes contra Irán, no los apoyaba, y quedaban fuera del marco del derecho internacional.
Polonia, Grecia y Suecia también se distanciaron de la propuesta estadunidense y se mostraron reacios a implicarse militarmente.
China dialoga con todas las partes sobre el estrecho en un intento por rebajar la tensión del conflicto, según informó su cancillería.
Australia y Japón ya descartaron participar en una misión naval. La ministra australiana de Transporte, Catherine King, declaró que su nación “no enviará ningún buque de guerra al estrecho de Ormuz”, y subrayó que eso no forma parte de las contribuciones previstas por el país.
En Japón, el ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, confirmó que “en las circunstancias actuales, no tenemos intención de lanzar ninguna operación de seguridad marítima”.
En Bruselas, los cancilleres de los 27 países de la UE evaluaron una posible modificación de la misión naval del bloque en el mar Rojo, llamada Aspides, para contribuir a reabrir Ormuz.
Sin embargo, al terminar el encuentro, la jefa de la diplomacia de los 27, Kaja Kallas, reconoció que “por el momento no hay disposición para cambiar el mandato” de la misión. Agregó que había debatido con la ONU la idea de desbloquear el transporte de petróleo y gas a través del estrecho de Ormuz al imitar el acuerdo que permite la salida de cereales de Ucrania en tiempos de guerra.
Por otra parte, Starmer y el primer ministro de Canadá, Mark Carney, quienes se reunieron ayer en Reino Unido, condenaron los ataques con misiles y drones de Irán, incluidos los dirigidos contra infraestructuras civiles y energéticas, y expresaron su profunda preocupación por las bajas civiles, el riesgo de una mayor escalada regional y las consecuencias económicas globales del conflicto.











