Martes 17 de marzo de 2026, p. 19
Tel Aviv y Beirut., El ejército de Israel comenzó ayer nuevas operaciones terrestres “limitadas y selectivas” contra bastiones claves de Hezbollah en el sur de Líbano, con el fin, argumentó, para mejorar la zona de defensa avanzada, en las cuales el grupo chiíta anunció el asesinato de su vocero, Abu Ali al Askari.
El portavoz militar israelí, teniente coronel Nadav Shoshani, indicó en rueda de prensa que sus soldados se encuentran en “nuevas ubicaciones en las que nuestras tropas no operaban ayer”. Asimismo, se negó a precisar hasta qué punto avanzarían sus fuerzas militares en suelo libanés o si los uniformados ocuparían nuevas posiciones.
En un comunicado, el ministerio de Salud libanés reportó 886 muertos por bombardeos israelíes desde el 2 de marzo, entre ellos 111 niños. De igual manera, afirmó que hay más de un millón de desplazados y que de esa cifra, 132 mil 742 se encuentran en los 622 centros de acogida habilitados por las autoridades y el resto en domicilios particulares.
Hoteles y apartamentos rechazaron recibir a los desplazados por temor a ataques israelíes. Tras huir con su familia de los bombardeos en el sur de Líbano, Husein Faqih narró a Afp que buscó un lugar dónde vivir, pero no lo consiguió porque “o bien se negaban a alquilarnos o pedían precios exorbitantes”.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que mantuvo conversaciones con líderes de Israel sobre la ampliación de su ofensiva terrestre en Líbano y calificó al movimiento chiíta de un problema.
“Hezbollah es un gran problema. Está siendo eliminado rápidamente”, declaró el magnate durante una rueda de prensa.
Las autoridades de Turquía condenaron “enérgicamente la operación terrestre de Israel contra el Líbano” y aseguraron que “la implementación por parte del gobierno de (Benjamin) Netanyahu (primer ministro israelí y prófugo de la Corte Penal Internacional) de políticas genocidas y de castigo colectivo” podría conducir “a una nueva catástrofe humanitaria en la región”.











