Cultura
Ver día anteriorMartes 17 de marzo de 2026Ediciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
“En un Sur global occidentalizado debemos rescatar nuestras tradiciones sin complejos”

El antropólogo venezolano José Romero Losacco publica con el sello Akal una reflexión dirigida a edificar procesos de formación alternativos y decoloniales

Foto
▲ El antropólogo José Romero Losacco (Caracas, 1981).Foto cortesía de la editorial Akal
 
Periódico La Jornada
Martes 17 de marzo de 2026, p. 5

Con el libro Historias globales desde el Sur (Editorial Akal), el antropólogo José Romero Losacco (Caracas, 1981) reflexiona sobre la forma en que se ha plasmado y orientado la creación del conocimiento de las naciones de Occidente.

Elaborado a partir de análisis sobre las obras de Enrique Dussel, Walter Mignolo, Aníbal Quijano y Ramón Grosfogel, el texto analiza teorías sociales con el fin de plantear la necesidad de buscar una nueva forma de generar conocimiento, ahora desde América Latina y otras naciones, aseguró el autor en entrevista con La Jornada.

“El libro nació como este proceso bolivariano de construcción de universidades en Venezuela, el cual tomó más de 20 años concretar. La intención es edificar procesos de formación alternativos, especialmente con acercamientos decoloniales. Busca desmenuzar lo que aprendimos durante ese trayecto”, explicó.

La obra comenzó a tomar forma en tiempos de la pandemia de covid, con la intención de hallar otras fuentes y formas de pensar distinto, “sobre todo me ayudaron mucho las enseñanzas del maestro Dussel y su frase ‘la historia es la epistemología subyacente a las ciencias sociales. Me gusta traducir eso como: a cada marco teórico corresponde uno histórico que es explícito y a veces no”.

Los conceptos “Norte global” y “Sur global” son referencias a las condiciones socioeconómicas de los países. El primero son los que concentran más riqueza, mientras los subdesarrollados son los segundos, los cuales además padecen un pasado bajo dominio colonial.

Romero Losacco afirmó que la base de su trabajo es “más que en lo que decían los pensadores antes mencionados, en las fuentes de las que partían; ahí apareció el gran tratado de Kenneth Pomeranz La gran divergencia; Los orígenes orientales de la civilización de Occidente, de John M. Hobson, y André Gunder Frank por sus aportes a la teoría de la dependencia”.

La reflexión de José Romero apunta a cómo Occidente ha construido una narrativa histórica para desaparecer influencias provenientes de otros pueblos. El autor explica: “un ejemplo es China, que siempre ha estado ahí como potencia. Es una sociedad que producía 30 por ciento del producto interno bruto mundial en 1830, cuando la teoría de Occidente nos dice que ahí está terminando la primera revolución industrial. Eso nos muestra que en esa época, Inglaterra no era el ‘taller del mundo’.

“En ese tiempo, el país ‘más industrializado de Europa’ mantuvo un déficit en la balanza comercial durante todo el siglo XIX, algo que sólo pudo detener mediante el tráfico de opio. Me gusta decir que esa guerra del opio fue como el Plan Colombia del siglo XIX, con todas las similitudes del narcotráfico y de las bases militares en ese país.

Orientalismo de manual

“Entendamos que vivimos en un Sur global que ha sido occidentalizado, y siempre se nos ha puesto el ejemplo de que Europa es el horizonte al cual tenemos que caminar. Siempre nos vemos como ‘aquello que nos falta para ser europeo’, y eso supone que solamente hay un camino único, el determinado en el viejo continente, cuando en realidad hay otras formas de progreso. Estamos bajo la idea de un orientalismo de manual”, aseveró.

José Romero apunta a un análisis sobre la cercanía entre las circunstancias de las naciones americanas hacia un sentido de identidad. “¿Cómo entramos a esa conversación? Ya no vale seguir preguntando cómo se hizo rica Europa. Ahora hay otras preguntas pertinentes, como ¿por qué otros lo hicieron antes que Europa?, ¿cómo se produjo una revolución industrial como la que hicieron los chinos entre el siglo VIII y el X?, ¿por qué hubo una revolución científica en la civilización árabe que ha sido poco menos que reconocida?

“Los que somos castellanoparlantes, criollos, tenemos que padecer esta crisis de identidad. Los pueblos originarios usualmente tienen eso resuelto mediante sus lenguas, pero nosotros no somos ni indígenas, ni negros, ni españoles, y eso se traduce en angustia de saber qué y cómo somos”.

El progreso

Otra de las preguntas fundamentales que Romero Losacco plantea al lector es la relacionada con el progreso. Al respecto, el investigador venezolano dijo: “cada sociedad tiene sus experiencias de humanidad, su forma de hacer la vida. En el libro justo propongo eso, y que esas formas tienen incorporados aspectos cosmológicos que implican mitos y formas simbólicas que los traducen. El progreso sería el caminar de un pueblo hacia la realización de esas experiencias.

“Partiendo de las enseñanzas del maestro Dussel, y vinculándolas con las propuestas de semioética, nos damos cuenta de que esa experiencia vital no sólo es de nuestra especie en particular, sino de la vida en general. Para mí, el progreso es cómo a partir de la experiencia de humanidad, la vida se hace consciente de sí misma.”

Para el antropólogo, el futuro del Sur global puede encontrar en lo que desde Venezuela se denomina “la diplomacia de los pueblos”, una herramienta para “sobrevivir a la violencia sistémica ejercida por los países desarrollados.

“No hay otro camino, hay que ejercer una defensa unida desde el Sur global, por nuestros territorios e identidad. Para lograr eso debemos reconstruir nuestras tradiciones sin complejos, hacer un ejercicio de memoria y buscar en ellas las alternativas”, concluyó.